jueves, 1 de mayo de 2014

Con las cartas marcadas (Sánchez-Ostiz)


Acabados de leer unos diarios, empiezo ahora la lectura de lo que quizás sea “un artefacto narrativo o como quieran llamarlo, pero no dietario, por favor”: (Miguel Sánchez-Ostiz. “Con las cartas marcadas”. Pamiela. Pamplona, 2014).
Aunque hablando de su última novela, él lo explica así: “(…) creo que como escritor o te la juegas y apechugas con las consecuencias, o te haces cronista castizo y te apalancas en el casino del alma, dices sí a todo, compartes, ríes las gracias ajenas, te dejas llevar por quienes te hacen ser alguien en el cotarro social… pero procura entonces no volver a mirarte en el espejo. Hablo por mí, que los demás hagan lo que crean más conveniente. Sin facturas. No fallar a los que han creído en ti y no fallarte a ti mismo. De eso se trata.”
Y así, unas páginas antes, casi cuando arranca el libro, mira por dónde, pone texto muy bien a muchas de las imágenes sobre mi ciudad que voy colgando por aquí últimamente: “No se trata de que los ciudadanos vivan mejor, más cómodos, sino de que las hormigoneras no se detengan y el que venga detrás que arree y que sobre todo mantenga viva la llama del negocio.”
Seguirá.


 

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