viernes, 30 de octubre de 2015

El botín (Miguel Sánchez-Ostiz)


Miguel Sánchez-Ostiz ha echado el resto en "El Botín", que acaba de presentar. El libro, emparejado con "El Escarmiento", tiene la apariencia exterior (por lo voluminoso: son más de 400 grandes páginas) de enciclopedia sobre las barbaridades cometidas, principalmente en Navarra, justo tras el golpe militar de julio de 1936. Es, en este sentido, más que normal que su escritura le haya dejado baldado. Sin embargo, su lectura no lo denota. Tan sólo he leído por el momento sus primeras páginas, que revelan una voluntad -triunfadora- por dar forma literaria a esos despreciables hechos de plomo, y delatan, a la primera de cambio, su lucha por centrarse en lo que se ha comprometido a escribir, cuando él quisiera irse veloz por otros derroteros. La figura tan bien descrita de Blaise Cendrars, yendo en su Alfa Romeo de un lado para otro en busca de unos camiones y municiones que no encuentra, es significativa.
Entregado y presentado ya el libro, su blog "Vivir de buena gana" explica a las claras que está más que recuperado del trance, y dispuesto a navegar raudo por venga mundos literarios. Le he leído hoy dos entradas magníficas, de las que enlazo abajo una que me ha arrastrado por varios mundos a cada cual más atractivo. Aparecen en ella mercadillos de viejo, mapas y diarios de a bordo extraviados, que le llevan por sus islas y paisajes, sus libros y personajes, su constante literaria de la memoria, con pasajes muy Modiano incluidos.
Pasen y lean, para, a partir de ahí, más adelante, seguir leyendo:
La foto que cuelgo es suya. La he robado de la entrada enlazada.

 

lunes, 26 de octubre de 2015

El Josep Danés investigado por Joaquim M. Puigvert


En una primera salida de la Societat Catalana de Geografía, hace bastantes años, tuve la suerte de sentarme a comer frente a Joaquim M. Puigvert, a quien no conocía. En la conversación surgió mi valoración de unas cuantas cosas de un espacio arquitectónico en el que habíamos estado por la mañana, sin que su arquitectura fuera, en absoluto, el objetivo de la visita. Ahí conectamos. Supe entonces que daba clases en la Universidad de Girona, de la que fue vicerrector, y que precisamente estaba estudiando las profesiones liberales de la clase media, viendo cómo éstas conformaban muchos aspectos de la sociedad.
En ese recorrido se había encontrado con los arquitectos municipales, y viendo su importancia, se había centrado temporalmente en ellos. Analizando arquitectos municipales, se dio de bruces con Josep Danés, el más importante ejemplo de arquitecto de refugios de montaña y similares de los Pirineos, al estilo suizo o de los grandes parques nacionales americanos, así como de una serie de "torres" y edificios singulares repartidos por toda Cataluña. A su estudio se puso a dedicar varios años de su vida, que justo entonces, sin que él lo supiera, se iniciaban.
Recordé esto el otro día cuando Miquel Sitjar, delante de la Font de la Margarineta de Ribes de Freser, le mencionó como encargado de enterrar toda una leyenda negra del lugar, y señaló su papel como arquitecto municipal de la localidad. Ya el día antes, paseando por el centro, me había interesado por la iglesia, con unos ábsides exteriores de apariencia formal románica raramente colocados y, al entrar, la clara sensación de contraste, y de encontrarte ante una obra, bastante singular, de postguerra. En ese momento me vino a la cabeza que debía ser obra de un arquitecto municipal, y pensé en el padre de Joan Margarit, que también dejó, más al este, alguna muestra de su trabajo. Era en realidad de Danés, autor también del Santuario y hotel de Nuria, que me pareció en su conjunto horroroso, pero que tiene elementos que me resultaron muy curiosos. No sé qué dirán los especialistas...

La cafetería del hotel de Nuria, desde la "Sala de l'estatut"

El enlace del primer comentario señala que para diseñar este puente -bueno: el original- Danés se inspiró en el de Lucerna.

Los ábsides pseudo-románicos de la Iglesia de Ribes.

Y su interior.
 

martes, 20 de octubre de 2015

La finestra discreta (Antoni Puigverd)


Cuando estás dándole vueltas a un tema tienes la sensación de que la casualidad te envía continuas notificaciones de emparejamientos con él. Es lo que te hace, cuando estás esperando el nacimiento de un hijo, topar por todos lados con mujeres embarazadas. O, cuando te ves amenazado por una enfermedad, ver por la calle a gente a la que escrutas, porque crees que está pasando por un trance similar.
He estado, sin prisa pero sin pausa, preparando una sesión de "The river" (Jean Renoir, 1951), que debo presentar. Uno de los temas básicos de esa hermosa película es la rueda de la vida, esa ley inexorable por la que algo debe morir para que algo nuevo renazca, y el mundo siga, aunque renqueante, funcionando. Pues bien, acabo de llegar a la última entrada de esa especie de dietario y libro de memorias de Antoni Puigverd ("La finestra discreta", Libros de Vanguardia, 2014), que es también un hermoso recorrido a ritmo pausado pero constante por el paso de las estaciones, reforzando lo que explica "El río". En esa última entrada del libro, que cierra el capítulo de "Diciembre", Puigverd repasa todo lo que se llevará la fría tramontana de invierno: sus versos, artículos y novelas, los croissants del domingo, sus paisajes y paseos, sus recuerdos de familiares y amigos, todo aquello, en fin, de lo que ha ido hablando en el libro. Pero luego acaba así, dándole de nuevo a la rueda (traduzco):
"Y todo lo empezará de nuevo alguien cuando llegue el alba. Alguien que volverá a subir la persiana de los días. Alguien que besará, preparará cenas, tendrá recuerdos, visitará otras ciudades, leerá mucho, tendrá hijos, visitará iglesias y ruinas, tendrá amigos, paseará por el bosque, apreciará la luz de la tarde, confiará en las palabras y plantará cara a los trabajos y los días."
He cerrado el libro. He sopesado su volumen un par de veces y a continuación lo he dejado ceremoniosamente a un lado, cogiendo y abriendo sin solución de continuidad otro libro llegado a mis manos hace poco que va a ser mi siguiente lectura. Es quizás más grande y, aunque es totalmente diferente, viene a pesar lo mismo.


 

lunes, 19 de octubre de 2015

El semanario Ahora


Pues lo echaré en falta. De alguno de sus números no llegaba a gustarme ninguno de sus artículos, pero lo habitual era que sí me pasara lo contrario, y mucho, con un par de ellos. Sigo con sus cosas negativas, para acatar su proclama, en su elegante despedida, de que no se admitían condolencias: Alguno de sus artículos de política interior me ponían de los nervios. Llegué a escribir una carta al director para denunciar su intolerable postura, indigna de la publicación, ante todas las opciones más a la izquierda del PSOE. Fue sorprendentemente publicada en uno de sus primeros números en la misma semana en que la envié, pero tan recortada (¿por razones de espacio?) que, sin quitarle su posible virulencia, la dejaba destinada a la inanidad una vez despojada de todos sus matices.
Pero el balance ha sido claramente positivo, y ahora, huérfano por decisión propia de otros periódicos, porque se me caían de las manos los que antes me enorgullecía de leer, notaré un vacío grande los viernes, en los que ya no iré al kiosco a buscar el "Ahora", ya no me sentaré en el sillón de barco en el que me colocaba y leía toda su enorme primera plana, buscando con fruición qué era lo que me esperaba dentro con su lectura. Ese formato tan protestado llegó a ser otra fuente de placer: pasar trabajosamente, para que no perdiera el pliegue, una página, doblarlo leyendo un titular y, sí parecía de interés, volver a doblarlo y enfrascarse en la parte del artículo ofrecido en un cuarto del ejemplar.
Pero lo más interesante era, claro, la aparición en él de unos cuantos artículos especiales, casi imposibles de pescar en otro tipo de periódicos. La serie de informes dedicados a las profesiones de los altos funcionarios del Estado (Abogados del Estado, Registradores de la Propiedad, Economistas de Estado,...) era, desde luego, unos de ellos. Pero también un muy aclaratorio artículo, por ejemplo, sobre la situación de un perdido o fundamental país del mundo. Por llevar, hasta podía llevar de tanto en tanto algún pecio de Rafael Sánchez Ferlosio, o la crítica de un buen libro de una editorial independiente.
Fue Umberto Eco quien, en la última visita que hizo a España, para promocionar su última novela, habló del par de características que, a su juicio, debía tener la prensa actual para sobrevivir. Una era efectuar una crítica valiosa de lo que aparecía por internet. Otra, abandonar la inmediatez de la noticia que suponía su aparición diaria para pasar a recoger textos sobre la actualidad, pero mucho más meditados, gracias al tiempo de reflexión que ofrece una periodicidad semanal.
Ahora me sienta fatal, por ejemplo, que Patricia Almarcegui ya no pueda ofrecer a la cabecera sus artículos sobre algún país del Próximo Oriente

 

viernes, 16 de octubre de 2015

La finestra discreta. Quadern de la roda del temps" (Antoni Puigverd)


Hablando de la forma de afrontar los domingos (traduzco): "(...) la gente hace hoy en día exactamente lo contrario de ayer: entierran las corbatas, se ponen un chandal y se ponen a sudar el lomo por caminos de mar o montaña. En dos generaciones se ha enterrado una cultura y se ha edificado otra. Dejemos el fondo de la cuestión; y observemos la forma. Ya no es de buen tono exhibir, en días festivos, corbatas, americanas o trajes chaqueta. Estas piezas ya están únicamente reservadas para los penosos días laborales. Hasta los políticos que salen los domingos por televisión exhiben cazadoras y cuellos abiertos. (...) La ropa de vacaciones o de fin de semana simula informalidad. Es decir: formaliza la negligencia."
Llevo leída la mitad del sugestivo "La finestra discreta. Quadern de la roda del temps" (Antoni Puigverd, Libros de Vanguardia, 2014) y aún no le he visto seguir con esta idea, hablando por ejemplo de esa idiotez de los tejanos desgarrados hasta hacer incómodo el caminar, que llevan hoy una mujer y otra también...
De reflexiones de este tipo, apreciando, haciendo notar y siguiendo el ritmo de las estaciones, el paso del tiempo, está lleno el libro. En muchas ocasiones se distingue un Puigvert moralista, que se aparta un poco del mundo, observándolo, y te hace dar cuenta de las cosas. Hay páginas muy sencillas, como de reflexiones de estar por casa, y otras de más enjundia, pero todo él se va leyendo a un ritmo tranquilo, como un paseo de los que da, fijándose y pensando en todo, por las orillas del Onyar.

De escoger una pieza de las leídas hasta el momento, lo haría con una de por el principio, "Un virus benigno", en la que se descubre en un grado más íntimo. Su hija, se ha de suponer que una adolescente con la que habitualmente no debe reinar la concordia, ha cogido la gripe, y se queda en cama en su habitación, mientras él trabaja en el despacho vecino. De tanto en tanto "cuando un adjetivo le boicotea o cuando una idea se le desinfla, abandona el ordenador y mira por la ventana", oyendo entonces el sonoro ritmo de su respiración. La contemplación del barrendero escombrando las hojas rítmicamente le lleva a recordar la evolución de su relación con ella. Entra en su cuarto, la ve leyendo, y se ponen a hablar de libros, en un momento de felicidad absoluta. 

domingo, 4 de octubre de 2015

Fira del llibre d'ocasió, antic i modern

El cartel de Aguilar Moré, fallecido poco antes del arranque de la Fira.

Hoy último día de la "Fira del llibre d'ocasió, antic i modern", en el Paseo de Gracia. Este año las casetas se concentran en el lado Llobregat (salvo una única manzana del lado Besós) y más arriba de la Gran Vía. Debe ser por los equilibrios para no chocar con las terrazas del paseo. En cualquier caso, se agradece que sigan disponiendo de un sitio tan céntrico. Yo iba con el propósito de sólo pasear, mirando sin comprar, para no incrementar la interminable cola de pendientes al ritmo cada vez más lento de lectura que ostento, pero a ver quién puede salir incólume de ciertas tentaciones, aún sin buscar con gran detalle...
Para los que vayan en busca de oportunidades: Recuerdo que otro año alguna caseta el último día casi regalaba lo que le había quedado, para no tener que cargar de nuevo con ello.

De la caseta de la mini-exposición de este año, dedicada al circo. Como siempre, en la esquina con la Gran Vía.



 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...