Miguel Sánchez-Ostiz ha echado el resto en "El Botín", que acaba de presentar. El libro, emparejado con "El Escarmiento", tiene la apariencia exterior (por lo voluminoso: son más de 400 grandes páginas) de enciclopedia sobre las barbaridades cometidas, principalmente en Navarra, justo tras el golpe militar de julio de 1936. Es, en este sentido, más que normal que su escritura le haya dejado baldado. Sin embargo, su lectura no lo denota. Tan sólo he leído por el momento sus primeras páginas, que revelan una voluntad -triunfadora- por dar forma literaria a esos despreciables hechos de plomo, y delatan, a la primera de cambio, su lucha por centrarse en lo que se ha comprometido a escribir, cuando él quisiera irse veloz por otros derroteros. La figura tan bien descrita de Blaise Cendrars, yendo en su Alfa Romeo de un lado para otro en busca de unos camiones y municiones que no encuentra, es significativa.
Entregado y presentado ya el libro, su blog "Vivir de buena gana" explica a las claras que está más que recuperado del trance, y dispuesto a navegar raudo por venga mundos literarios. Le he leído hoy dos entradas magníficas, de las que enlazo abajo una que me ha arrastrado por varios mundos a cada cual más atractivo. Aparecen en ella mercadillos de viejo, mapas y diarios de a bordo extraviados, que le llevan por sus islas y paisajes, sus libros y personajes, su constante literaria de la memoria, con pasajes muy Modiano incluidos.
Pasen y lean, para, a partir de ahí, más adelante, seguir leyendo:
La foto que cuelgo es suya. La he robado de la entrada enlazada.













