martes, 28 de abril de 2015

De tumbas y letras


El año en que Martí Rom y yo estuvimos dándole la lata al arquitecto y poeta Joan Margarit éste acababa de recibir un regalo del que se sentía muy orgulloso, y hacia el que se me iba constantemente la mirada. Cuando él debía ausentarse un momento, yo lo cogía para hojearlo y ojear sus fotografías. Se trataba del libro “Tumbas de poetas y pensadores” (Siruela, 2007), con fotografías de Simone Sassen comentadas por Cees Nootebom. Se lo habían regalado gente sabedora de su afición a visitar, en sus viajes, los cementerios y especialmente las tumbas de escritores.
Ahora leo en la introducción del primer libro de la Editorial Sidillà, “Tombes i Lletres” (editado en 2011 por Judit Pujadó y Xavier Cortadellas, con fotografías de la primera y Eduard Punset), que me merqué el día de Sant Jordi, que fue precisamente ese libro el que les condujo a hacer algo parecido sobre escritores de lengua catalana y, siguiendo esa senda, a lanzar todo su trabajo editorial.
Son una cuarentena (41 en total, he contado) los escritores homenajeados (porque de un homenaje se trata) con el trabajo de investigación sobre dónde están enterrados-que no debe ser fácil del todo-, una fotografía suya y de su tumba, otra genérica del cementerio en el que reposan (¿por qué se dirá siempre que los muertos están, precisamente, “reposando” en el cementerio?) y –en una idea inteligente, de ligar la historia de la literatura catalana con la actual y futura- un artículo escrito por otro escritor actual en lengua catalana que habla del escritor y del sitio a donde ha ido al finalizar sus días. Una obra panorámica de interés doble (por los grandes escritores catalanes, por las posibilidades literarias actuales de por aquí), o triple (para los interesados por lo que explican los cementerios).
La foto de la sencilla lápida de Gabriel Ferrater (parece que con algún poema suyo depositado por alguien que lo ha plastificado, para que no lo destroce la lluvia) en el Cementerio de Sant Cugat es de Judit Pujadó.


 

Diarios (Iñaki Uriarte)


Llibres – 137
Habla en esta ocasión, como en las dos anteriores, de gatos, de sus lugares (Bilbao, S. Sebastián, Avilés, Benidorm,…), de sus padres y abuelos (ligados a la comunidad vasca en NY, y especialmente a los republicanos vascos en el exilio), de sus (des)ocupaciones, como cita autobiografías y diarios que suele leer y no deja de anotar sus opiniones singulares sobre libros, escritores o películas.
Posiblemente en este tercer volumen acentúa la sorpresa de verse ya con más de 60 años y –ley de vida- hacen su aparición de forma regular entradas que dedica a su asistencia a funerales, a necrológicas, a muertes. También de forma notoria hacen su aparición las primeras reacciones a la aparición de su primer volumen, y surgen numerosas las reflexiones sobre que la escritura de su diario, ahora que sabe que va destinado en buena parte a publicarse, cambia notablemente.
Fue lo primero que busqué en la Fiesta del Libro. Creo que si disfruto y me divierto tanto con sus diarios es debido a algo seguramente inconfesable: La sorpresa de detectar en él un comportamiento que también me delata a mí tanto en cosas esenciales como en ridículas manías.
Muy divertido, pero poca broma: Fue la lectura de su primer volumen la que me convenció de ir a por los ensayos de Montaigne.
Es de esas obras en las que lo que convence es el tono general, por lo que debería transcribir aquí varias entradas, para que actuaran y definieran por acumulación, pero ya es muy larga la nota, así que pongo una sola cita, sabiendo que quedará, aislada, muy poco convincente:
“P., por ejemplo, suele hablar de ‘nuestra civilización’ con absoluta naturalidad. Lo mismo dice ‘nosotros inventamos’ la democracia que ‘nosotros gaseamos’ a millones de judíos en el Holocausto. A mí ni siquiera me ha salido nunca un ‘hemos ganado’ tras un triunfo de la Real. ‘Hemos comido arroz’, o ‘fuimos al cine’, hasta ahí suele llegar mi empleo de la primera persona del plural.”
(Iñaki Uriarte. “Diarios. (Tercer volumen: 2008 – 2010). Pepitas de Calabaza, Logroño, 2015)


 

lunes, 27 de abril de 2015

Patricia Almarcegui y el sentido del viaje


He asistido a varios seminarios y conferencias de Patricia Almarcegui, danzarina, escritora y viajera, vecina de estos andurriales virtuales. Casi siempre han estado relacionados con el viaje o con grandes viajeros. Se los prepara concienzudamente, y es un placer recorrer sus explicaciones sobre las imágenes que siempre escoge con un criterio y gusto excepcionales.
Ahora se anuncia para final de mayo un nuevo seminario suyo aquí en Barcelona, en el CCCB / Institut d’Humanitats, con sesiones de dos horas cada una durante cuatro días, centrado de lleno en “El sentido del viaje”. Me temo que por coincidencia de fechas no podré estar ahí, cosa que me entristece, cuando no enfurece, pero al menos me gustaría dejar la pista de las sesiones para posibles amigos amantes del tema, que garantizo no saldrían en absoluto decepcionados. Aconsejo preparar el recado de escribir, anteojos de aproximación, mapas,… y llevar consigo, sobre todo, ese ánimo exaltado que acompaña los arranques de los grandes viajes, planificados con dedicación e ilusión. Esos en los que -y no sé si eso es bueno- uno acaba por conocerse de verdad.
Todos los detalles e instrucciones de matriculación en este enlace:
(No sé quién le hizo esta foto en una de sus charlas…)



 

martes, 14 de abril de 2015

Pasolini en diàleg amb la literatura catalana


Aunque decimos que nos interesa partir de Pasolini (con su impertinente manía de meter el dedo en el ojo a diestro y siniestro, con su lúcida y precursora mirada hacia su entorno, con su correspondiente atinada diagnosis) para analizar nuestro mundo actual, nuestra situación, aún habrá quien se pregunte las razones de que le dediquemos tanto tiempo. El acto preparado para este jueves 16 (a las 19h en el Istituto Italiano di Cultura di Barcellona ¡Anotar en las agendas!) viene a dar otra razón de peso. Tres personas que han estudiado y publicado sobre la relación que tuvo durante su vida Pier Paolo Pasolini con la literatura que se hacía por estos andurriales nos hablarán de ello. Y son, creemos, tres personas muy adecuadas, y no fáciles de reunir, las que generosamente han respondido la mar de bien a la llamada:
De Jordi Corominas (Barcelona, 1979) se podría decir sin mentir eso de que es un sorprendente hombre polifacético. Muy activo, es poeta, novelista y ensayista (interesado por cosas que van desde el tema que nos ocupa, sobre el que ha escrito varios artículos, hasta el de la asesina en serie Enriqueta Martí…), lleva programas de radio de esos rara avis, dedicados a temas culturales, y hasta podría calificársele de “performer”. Mantiene que existe una clara concomitancia entre un personaje de Pasolini y otro de Juan Marsé. Habrá que preguntarle por ello, a ver si va más allá de la anécdota circunstancial.
Francesco Luti (Florencia, 1970) precisamente hizo su tesis universitaria, que ahora va a publicarse, sobre el tema que nos ocupa. Exploró, sobre todo, la relación de Pasolini con los grandes poetas de la Escuela de Barcelona. Y, de hecho, ese es tema esencial de su última novela. Lleva a cabo una labor impresionante como traductor al italiano de poesías del portugués, catalán y castellano, muchas de las cuales presentadas en unas bellísimas ediciones bilingües monográficas, por autor, por Mauro Pagliai Editore. Uno a veces se pregunta si la ingente actividad que se le aprecia no se deberá a que vive –y sigue queriendo vivir- desde hace ya bastantes años en Sitges, y eso debe ser difícil en un país en el que la actividad cultural no es que sea ninguna prima donna.
Alex Susanna (Barcelona, 1957) también ha escrito sobre el tema, e incluso hay ecos de Pasolini en sus poesías, porque básicamente de un poeta se trata, o al menos así era cuando por los 80 supe de él: un refinado poeta, editor y dietarista (como “Quadern Venecià”). Ha tenido varios cargos en instituciones culturales, y en octubre 2013 pasó a sustituir a Vicenç Villatoro como director del Institut Ramon Llull (el Instituto Cervantes catalán).
Que nos vamos a enterar de la relación, seguro.
Este es el enlace al blog –muy interesante- de Jordi Corominas:
Y ésta es la web de Francesco Luti:
Y una página muy completa sobre Alex Susanna, que me ha facilitado Joselure:


 

lunes, 6 de abril de 2015

El cura y los mandarines (Greforio Morán)


Por fin acabé "El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados. Cultura y política en España 1962-1996" (Gregorio Morán, Akal, 2013). Cuando lo iniciaba, una amiga de FB hizo un comentario que me hizo dudar si era porque se trataba de alguien a quien se le atragantaba el vitriólico cronista sabatino de La Vanguardia. Venía a decir que en las 800 páginas del libro había poco más que descalificaciones, que sólo contenía una bella reivindicación de Luis Martín Santos y que se repetía muchísimo. Durante la travesía me he acordado mucho de estos comentarios, porque lo que dice es cierto y realmente la repetición (de escenas, calificativos y juegos de palabras -como esa "industria textil, de texto, claro"-) es constante, con idas y vueltas en el tiempo, y en varias ocasiones reclamas la concentración que le suele provocar el limitado tamaño de sus artículos, diciéndote que verdaderamente podría haber hecho algo más recto el libro, podándolo mucho. Claro que, como no podía ser de otra forma tratándose de él, en compensación sales de su lectura con unas cuantas cosas en la alforja...
Salva Morán a Luis Martín Santos, Manuel Sacristán y Max Aub, calificados repetidamente de inteligentes, aún dejando caer alguna cosa sobre, por ejemplo, su candidez ante ciertos aspectos de la vida. Se carga irremisiblemente, con mucho texto o una simple frase, a gente como Alfonso Guerra, Pedro Laín Entralgo, Juan Luis Cebrián, José Luis Aranguren, Lázaro Carreter, Víctor de la Serna, Eduardo Haro Tecglen, Salvador Clotas, Josep Maria Castellet o, evidentemente Jesús Aguirre, a quien toma por paradigma de los muchos imposturas y cambios de chaqueta -ésta es la tesis del libro- que caracterizan al periodo algo difuso (pese al subtítulo 1962-1995) analizado, ofreciéndole una forzada estructura de libro, cuando menos dudosa. Pudiendo estar más o menos de acuerdo con muchas de las descalificaciones (que se acrecientan al conocer con precisión orígenes -franquismo, falangismo o clero- o, en algún caso, deriva claudicante), hay alguna que me duele especialmente. Hasta tres veces, hablando de Juan García Hortelano, por ejemplo, deja por los suelos su "El gran momento de Mary Tribune", un novelón que disfruté hasta lo más profundo...
Vayamos a las cosillas que cargan las alforjas..:
Por un lado, alguna frase muy suya, definitoria de todo el panorama, como esa explicando la postura ante una injusticia más bien insufrible: "No hace falta decir que el cuerpo profesoral de la Universidad reaccionó como un solo hombre, callándose"
Por otro lado, chascarrillos, cotilleos y tal, alguno bastante malsano, de los que dejan huella, y otros muchos que hacen gracia, como los inicios adoradores de Sacristán que profesó Más Colell, los tres seudónimos que utilizaba Franco, saber quién escribió los guiones de Paco Martínez Soria, cómo se produjo la muerte de Adorno o esa "¡Media Escocia!" que respondió Juan Benet al periodista que le preguntó si había bebido mucho en su vida...
Por último, cosas que me ha gustado conocer, como la de que el cambio horario español en sus comidas respecto a las de los demás países tuvo lugar tras la guerra civil, muchas cosas de la historia de posguerra en Santander (que detalla), los intríngulis de las diferentes revistas culturales que ha habido por aquí, como fue todo el asombroso montaje de los "25 años de paz", esa rápida destrucción de la prensa del movimiento que podría situar ciertas cosas en su sitio, o desde luego ese necesario recuerdo de gente como el estudiante Enrique Ruano, uno de los suicidados por el régimen.
En fin. Que tampoco está mal, aunque podía haber sido, con los mismos mimbres, mucho mejor, y no haber hipotecado tanto mi tiempo de lecturas...
(Las fotos de Sacristán, Martín Santos y Aub las he sacado de la red -respectivamente Crónica Popular, Jot Down e Ideal-, sin que en ningún caso figurasen los nombres de los que las habían hecho)




 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...