domingo, 9 de abril de 2017

Una cuestión de fé (Enric González)


Pues ya me he leído otro librito de la colección Hooligans Ilustrados (Libros del K.O.). Se trata de "Una cuestión de fe" (2012). Si en el suyo sobre la historia (personal y de la otra) del Real Zaragoza Ignacio Martínez de Pisón nos hacía un divertido relato sobre una pasión compartida, en éste Enric González aborda la personalidad, posiblemente más compleja, de la afición de un equipo de fútbol más controvertido, el RCD Espanyol.
Buena parte del relato lo invierte Enric González, que también se refugia bastante en su historia familiar, aportando,coloridas y divertidas anécdotas, en hacer ver que, contrariamente a lo que mucha gente cree, el Espanyol es un club de fútbol tan antiguo, tan catalán, franquista, antifranquista, o de espectro social transversal como pueda serlo el Barcelona FC. La posible confusión, apunta, puede venir de unos directivos que han estado más por el fútbol que por otras cosas colaterales, y que no han contado con alguien como Manuel Vázquez Montalbán para glosar, reinventándola, su historia.
Tras leerlo uno aprende cosas como de dónde viene el nombre de "periquitos" que se adjudica a sus aficionados, y saca jugosas informaciones sobre el funcionamiento de los clubs de fútbol en la inmediata postguerra, la deuda, la desaparición del campo de Sarriá, etc.
Quizás lo único que no me ha gustado del pequeño volumen es el dibujo de su portada, con ese teórico jugador del Espanyol que más bien se parece a Isaki Lacuesta.


 

lunes, 3 de abril de 2017

El reino de papel

Para celebrar el cincuentenario de la Librería de Santander decía que en la planta superior de Gil en la plaza Pombo se exponen las fotos que el mismo Jesús Marchamalo sacó de las bibliotecas de escritores en su "El reino de papel". Se trata en general de fotografías de reducido tamaño, que destacan algún elemento -no siempre libros- de uno u otro. Así aparecen destacados, por ejemplo, el retrato de su mujer en la biblioteca de Delibes, fotos de actrices que llenan los estantes de Marta Sanz, las vigas de la buhardilla en la que Atxaga tiene su enorme biblioteca, la colección de la primitiva "Revista de Occidente" de otro, etc.
También, y están expuestas en este caso entre las estanterías de Gil, hay una fotografía de cada uno de los escritores delante de alguna zona donde guarda libros. Ésta es una copia grande, y entre ellas unas cuantas muy interesantes, por cómo definen algún aspecto del personaje.


















 

El siglo del pensamiento mágico (Ignacio Martínez de Pisón)


¿Se puede escribir una (muy personal) historia del club de fútbol del que eres apasionado seguidor e interesar con ese relato a gente ajena por completo a ese tipo de afición? Pues sí, claro que se puede. La prueba está en este "El siglo del pensamiento mágico"que Ignacio Martínez de Pisón escribió sobre su Real Zaragoza y que Libros del K.O. publicó en 2013 y en este mismo lector que ahora lo cuenta.
Es el suyo un relato como el que uno busca en todo relato periodístico. Ocupa todo el espacio de una de las miniaturas que constituyen la colección Hooligansilustrados, que veo tuvo la feliz idea de recoger en cada uno de sus minúsculos volúmenes un escrito sobre su equipo de fútbol a periodistas de primera. Como también compré el de Enric González sobre el Espanyol, tendré ocasión de ver si se confirma la magnífica impresión que causa éste.
Me he reído de lo lindo con la mítica anécdota de lo que pasó cuando el campo de fútbol del Osasuna fue invadido súbitamente por una espesa niebla, y el árbitro suspendió el partido que le enfrentaba al Zaragoza. Por otra parte, a Ignacio Martínez de Pisón se le da muy bien el relato generacional y hasta el intergeneracional propiciado por una afición como ésta. Es así que también me sigo riendo ahora con lo que cuenta propició ese vídeo de un gol mítico de Nayim con un balón lanzado en el último momento desde el centro del campo, y la reacción que Javier Tomeo tuvo en una ocasión. Ya se lo había leído por otro lado, pero no importa: es de esas anécdotas que se van repitiendo y escuchando con frecuencia, en felices reencuentros, a las que se les va añadiendo pequeños detalles que van haciéndole adoptar más y más consistencia.
El relato, digo, juega también con ese elemento tan básico de la memoria del lector, uno de los mecanismos mejor empleado siempre en sus libros por su autor. Con él me entero por ejemplo por primera vez de que el drama del incendio del hotel Corona de Aragón, el "bueno" de Zaragoza, pudo tener su origen en un siempre silenciado atentado terrorista. En fin, que muy satisfecho con su lectura.


 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...