Voy entendiendo el título (“Miseria, grandeza y…”) que dio Gregorio Morán a su libro sobre la historia del PCE. Una primera historia suya que me ha golpeado de lo lindo es la de Matilde Landa, que desconocía. Intervienen en ella principalmente esta mujer de la que se van descubriendo aún ahora sus actividades (que podrían llevarla a una suerte de santidad atea) y el obispo de Mallorca en la inmediata postguerra, José Miralles Sbert, de los que cuelgo sendas fotografías.
Fue detenida y condenada a muerte, yendo a parar a una prisión madrileña donde, mujer de cultura en un mundo de analfabetas, organizó la defensa de los derechos de todas las presas, consiguiendo ciertas mejoras y, como mínimo, el consuelo de tener una causa entre las que, como ella, estaban en espera de ejecución de la pena capital. Una pena que le fue conmutada finalmente por la intervención de un sacerdote y filósofo, siendo conducida entonces a un penal de Mallorca “en donde se suicidará el 26 de septiembre de 1942, después de años de terrible sufrimiento personal, con su hija en la URSS, y ella sometida a un chantaje atroz: de su conversión al catolicismo dependía la cantidad de alimentos de los niños de las madres presas. Cuando no pudo soportar más la superchería y el obispo don José Miralles Sbert le exigía la cristianización, se lanzó desde una galería (según he leído por algún lado, el día en el que el Obispo iba a presidir la ceremonia de su bautismo). Fue bautizada en artículo mortis y enterrada en sagrado”.
Del obispo he sacado información en la Wikipedia en catalán (la en castellano parece extractada de ella), en una entrada que no deja de resultar sorprendente. Primero comenta que, estallada la guerra, siendo obispo de Mallorca, “tuvo que hacer esfuerzos para mantener su posición. Se abstuvo tanto como pudo de loar al Movimiento, pero también tuvo que contemporizar con el régimen”. Y aquí, pese a lo dicho señala, nada menos, lo que también dice en su libro Morán, que hasta alguien a quien no puede acusarse de anticatólico y antirégimen, como Georges Bernanos, quedó impresionado por cómo había ayudado a la represión y el terror. Pero añade esa singular entrada de la Wikipedia, como si eso le exonerase de sus desmanes, que “a pesar de todo, consiguió mantener el uso del catalán en la catequesis y la prédica en unos tiempos absolutamente contrarios a la tolerancia lingüística”.
Así se escribe… la Wikipedia.










