viernes, 24 de julio de 2015

De cine (Eugenio trías)


Me gustan, en general, los prólogos e introducciones de libros cuando están escritos por sus propios autores. Suelen tener un lenguaje sumamente claro, directo y, si no es así, se descubre fácilmente la impostura del conjunto. En el caso de “De cine. Aventuras y extravíos” (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2013), sabiendo que se trata del libro póstumo de Eugenio Trías, su prólogo alcanza además una emoción difícilmente superable.
Habla de “tiempos de tribulaciones debidas a enfermedades que de manera sorprendente voy –de momento- superando. (…) vamos ganando batallas (desde luego no la guerra) a una enfermedad traidora.” Y acaba: “Esta vez he cedido a mi madre la dedicatoria donde suelo situar a Elena, mi mujer. Cuando escribo este prólogo mi querida madre ha cumplido ya los noventa y cinco años y tiene hoy por hoy más movilidad que yo, y una envidiable cabeza.”

 

El pezón de Manolita Chen y Tierno Galván


Salió por aquí el otro día citada Manolita Chen. Ramón Chao escribe cómo Enrique Tierno Galván, durante un trayecto en coche a Salamanca le explicó a él y otras personas una antigua divertida anécdota sobre ella:
“En uno de los despliegues de la vedette, se le saltó una presilla del sostén y quedó con un pecho al aire: ‘¡El otro! ¡El otro!’, gritó entre clamores y pataleos el respetable. Hubo de salir al escenario el mismísimo dueño, quien con gimoteos trataba de calmar a los desaforados: ‘¡Por favor! No alboroten; las autoridades me van a cerrar el negocio! Y, además, el otro es igual!’ “
(Lo cuenta en Le Monde Diplomatique en español de noviembre del año pasado. La foto del Teatro Chino de Manolita Chen corresponde a un fotograma del documental de Alberto Esteban. La de “el viejo profesor” he intentado ver quién la hizo, pero aparece un anuncio que no hay forma que deje ir a la página que la contiene, y me he quedado sin saberlo y, por lo tanto, poder ponerlo.)


 

miércoles, 22 de julio de 2015

Railway Posters 1923-1947. From the collection on National Railway Museum of York


Llibres - 140
¿Por qué no hubo por aquí -¿o debiera poner "por qué no es tan conocida"?- la tradición de los grandes anuncios de las líneas de ferrocarriles que surgieron en esa época en Francia o Gran Bretaña?
Podríamos aducir que el periodo abarca un acontecimiento tan dramático como la guerra civil. Pero al otro lado de la frontera también hubo un aún más largo periodo bélico, y da la impresión de que no redujo la edición de pósteres de los ferrocarriles, sino que incluso la acrecentó.
Bueno. Lanzada al aire la pregunta (que supongo que debería poder responderse exponiendo el muy diferente desarrollo y nivel económico, la menor expansión tanto de los buenos trenes como de las vacaciones entre la población, y volver quizás a que un periodo que se inicia nada menos que con la dictadura de Primo de Rivera, continúa con una República que seguro que debería tener que pensar en otros muchos más temas, luego viene la guerra y acaba con una negrísima postguerra en pleno aislamiento internacional, no podía ser muy proclive a ello), dos cosillas sobre el libro:
Lo compré en un impulso de esos en Gales el año pasado pero, como suele pasar en estos casos, ha estado en dique seco hasta ahora, en que he ido mirando sus espectaculares ilustraciones y me dispongo a ver si lo puedo colocar en una estantería que debiera tener sitio para ello, porque acabamos de reordenarla.
Se podrían -aventuro- establecer varias líneas temáticas principales con sus pósters más llamativos, de los que iré colgando por aquí algún ejemplar. Por un lado, los que quieren reflejar la modernidad y potencia de las grandes locomotoras de vapor. Por otro lado, los que insisten en detalles sobre la extrema comodidad del sistema de comunicación. Por último, correspondiendo a los pósters que más me pierden, aquellos que muestran una impresionante playa, o un valle sobrecogedor y, aún sin que aparezca un ferrocarril en la imagen, en su primer plano surgen unas figuras humanas contemplando plácidamente, pero con emoción, el paisaje. Siempre esas figuras humanas...
(Beverley Cole & Richard Durack. "Railway Posters 1923-1947. From the collection on National Railway Museum of York. Laurence King, London -por cierto: ahora veo que impreso en China...-, 1992)

 

martes, 21 de julio de 2015

Estampado nombres y fecha


Razona Luis Mateo Díez (“Biblioteca Particular. Restos de una Biblioteca”, Eñe 35, otoño 2013) las sensaciones llegadas con el cambio en curso hacia lo digital. Al leer esto he dado un saltito de satisfacción, no sé si como descargo de conciencia, en la butaca:
“Fue también en aquel periodo cuando contraje el hábito de estampar en la primera página de cada libro mi nombre con el de mi mujer y la fecha de recepción del mismo. Y no para certificar una propiedad, sino, en un sentido más cursi, pero también más profundo, para conmemorar la fecha señalada. Evidentemente, yo pertenezco a una generación donde el libro era un objeto reverenciado. No por manía de biblióficlo, sino por aventurar en él la recompensa cifrada en palabras de una satisfacción incomparable con cualquier otra.”
Y, más adelante: “La biblioteca hecha con morosidad y desorden a lo largo de muchos años posee la dimensión física de lo espiritual. De un objeto visible, manejable, casi audible, que huele a tiempo.”

 

viernes, 17 de julio de 2015

Selma Lagerlof en su casa de Marbacka


Para acabar también con las fotos que he ido colgando de “Escritores” (Blume, 2014), una última de Selma Lagerlof en su casa de Marbacka, por 1928. No sé quién fue elfotógrafo que se la hizo. Parece que fue una sesión cuando le otrogaron el premio Nóbel de Literatura.
Me ha interesado porque lleva inmediatamente a los ambientes de los cuadros de un Carl Larsson, o alguien así.


 

El hotel de Nantes donde se halló el cuerpo de Jacques Vaché


De Nantes, en la zona más elegante de la ciudad, la que la hace capitalear un montón, un hito de uno de los itinerarios urbanos de la guía que compré ahí mismo era el Grand Hôtel de France”. El hotel casi no se veía, tapado totalmente por un andamio, y sus partes visibles –quizás producto de la restauración en curso, se veían bastante decrépitas. No me habría detenido si no fuera que había señalado bien fuerte el punto, porque el texto hablaba de que fue ahí donde el 6 de enero de 1919 se encontró, en una habitación de su segundo piso, a Jacques Vaché, muerto por una sobredosis de opio.
Supe de Jacques Vaché cuando, en busca de cualquier cosa que supiera a surrealismo me compré (noviembre 1974, marca la única inscripción mía manual en el volumen) su “Cartas de guerra”, objeto de uno de esos pequeños Cuadernos Anagrama (“60.-“ -pesetas, claro-, dice una inscripción a lápiz) que tanto apreciaba.
André Breton escribió ese mismo año sobre Vaché (nacido el 7 de septiembre de 1895): “Conocí a un hombre más bello que una flauta. Escribía cartas tan serias como los galos. Estamos en el siglo XX (de la era cristiana) y los pistones salen bajo los tacones del niño. Hay flores que se abren especialmente para los artículos necrológicos en los tinteros. Aquel hombre fue mi amigo”.
Como imágenes, dos fotos de lo poco visible exteriormente del hotel cuando pasé, la portada del volumen de “Cartas de guerra” citado y dos dibujos del mismo Jacques Vaché, el primero de ellos un autorretrato muy realacionado con su ambiente surrealista.





 

miércoles, 15 de julio de 2015

Vidre de nit (Leopoldo Pomés)


Un Leopoldo Pomés totalmente afónico presentaba esta tarde en la librería +Bernat un libro con sus poemas ("Vidre de nit", seguido de "Polvo de sombras"; Quaderns Crema, 2015), completando así la racha que llevaba este año, con esa exposición retrospectiva que se acaba de cerrar en La Pedrera, donde daba a conocer básicamente sus fotografías, trabajos de publicidad y dibujos.
Julià Guillamón ha explicado de dónde salían los poemas de "Vidre de nit": Ya transcurrido un tiempo, cuando supo que ella estaba seriamente enferma -esto, en realidad, lo ha revelado luego el autor- un jovencísimo Pomés se puso a escribirlos. Había explosionado antes ese fortísimo amor, totalmente platónico, por una mujer casada, mayor que él. He anotado una sentencia de Guillamón, muy categórica: Pomés -ha dicho- no tiene mirada narrativa. Las fotos, los dibujos, los poemas son lo que le va muy bien a su naturaleza.
Rosa Vergés, por su parte, ha hablado de la magia del fotógrafo, ha leído un par de poemas del libro (muy cortos y fuertes), entendiendo que eran, en general, en blanco y negro, y después, "como si fuera un poema gastronómico", los titulares, seguidos, de los diferentes poemas. Una visión que, creo, ha gustado al autor.
Pomés, por último, acercándose el micro a la boca para venciendo su afonía susurrar lo que quería decir, ha estado muy bien. Han pasado los años que han pasado (los hechos datan del 1952), pero se le sigue viendo afectado por ese primer amor que lo sacudió por completo. Ahora, sin embargo, lo ha sabido racionalizar, y ha visto, y nos ha trasmitido, que todo se conjuga perfectamente. Ha explicado que cuando le hizo a ella el retrato que aparece en la portada del libro, que asegura es el que le arrastró hacia la fotografía, ya tenía dentro, porque ya la había descubierto, la luz del atardecer de los cuadros de Modest Urgell, siempre melancólicos, algo tenebrosos.


 

domingo, 12 de julio de 2015

Barcelona, Ciutat Simbólica

La directora del Museo, Pilar Vélez presentando el acto y la mesa.

"Barcelona, Ciutat Simbólica". Miquel de Moragas presentaba hoy su libro (Ajuntament de Barcelona, 2016) en el Museo del Diseño, en una Plaza de las Glorias en plena transformación aún no se sabe muy bien hacia dónde. Bajabas por dos largos tramos de escalera mecánica (como si la experiencia del CCCB no hubiera sido suficiente, pero bueno: eso es otro tema) y te encontrabas en la sala en la que iba a iniciase un acto rebosante de gente de la UAB (en la mesa el autor y otros dos participantes eran de esa Universidad) y, por otra parte, mucha familia y amigos.
Antes se había de superar el fenomenal atasco de la salida de Barcelona o -para los que acudieran en autobús, como un servidor- la nefasta experiencia de ese nuevo autobús urbano que tiene la carrocería exterior, para confundir, como de moderno tranvía, que a lo del atasco ha sumado esa magnífica idea de diseño interior, reduciendo las áreas para cochecitos y comunes, y permitiendo que la gente entre y salga por las puertas que se le antoje, una delicia en un caso como el de hoy de congestión. Quizás la Directora de Comunicación del Ayuntamiento, Águeda Bañón, se haya visto atrapada en algo de esto, y así se justifique el retraso en arrancar el acto, esperándola. Para compensar se ha de reconocer que ha sido muy breve, sólo congratulándose por el cambio de título de "Barcelona. Ciudad y Comunicación" por el actual, hablando de Ciudad Simbólica.
Pilar Vélez, directora del museo que acogía el acto, ha agradecido a la familia Moragas Spa la donación de piezas de su padre, Antoni de Moragas i Gallisà, al Museu del Disseny hará cosa de un año, explicando que todo el edificio está lleno de sus lámparas.
A mi me ha gustado la intervención de Oriol Nel.lo , aunque ya le había oído alguna de sus citas y comentarios. No es decir mucho, porque siempre me resulta claro, acertado y punzante en este tipo de cosas. Apartándose de lo que ha señalado como un campo que desconocía, se ha centrado en lo del carácter simbólico de la ciudad. En una intervención llena de citas y hasta recitados, como gusta hacer, pero sin ponerse en plan insoportable erudito, ha empezado a trasmitir las reflexiones que, según ha dicho, le ha producido la lectura del libro.
Ha empezado Nel.lo explicando que Barcelona siempre ha sido el símbolo de la ciudad para toda Cataluña. Que también ha sido el símbolo de la posibilidad de transformarla.
Y por último que los protagonistas de esta transformación muchas veces han quedado invisibles.
A continuación ha diferenciado dos visiones contrapuestas de la ciudad a través de la historia: Por un lado la optimista, orgullosa de la potencia de la ciudad (que había de provocar la Cataluña Ciudad -Alomar-), con un punto de inflexión en la Semana Trágica que se ve perfectamente en la misma Oda a Barcelona de Maragall. Por otro lado una rama pesimista, que ve a Barcelona como centro de la decadencia catalana (Vandellós)
Se ha paseado un poco por Barcelona como símbolo de que se puede transformar la ciudad, de que la ciudad podía ser conquistada (La Rosa de Fuego, las huelgas de la Canadiense, Engels diciendo aquello -dos años después de la Comuna de París- de que ninguna ciudad como Barcelona sabía de barricadas). Y ha repetido su respuesta a estudiosos extranjeros que le preguntaban cómo una ciudad tan bien diseñada y organizada había tenido sin embargo tanto episodio revolucionario, tanto movimiento social: "La ciudad es la que es porque ha habido los movimientos."
Por último, ha reafirmado eso de que muchos transformadores han permanecido invisibles. Porque los humildes -ha cerrado- son los que, en el fondo, han construido la ciudad.
Joan Manuel Tresserras, el que fue conseller de Cultura durante el tripartito, y que también proviene del campo de la comunicación, ha ido directo al grano en algo en lo que todos nos sentimos solidarios: que lo importante es que se venda el libro y que se traduzca a las principales lenguas de los turistas que nos visitan, porque por ahora sólo está en catalán, si bien la traducción al castellano está en marcha.
Miquel de Moragas, por último, ha trasmitido el planteamiento del libro: No quería un libro de regalo, sino un libro que ofreciera una serie de elementos que dejaran entender la ciudad. Libro muy bien editado (hasta un pelín demasiado, me ha dado la impresión, lo que quizás sea lo que haya llevado hasta ese precio de 30 euros), se ha mostrado sorprendido de que en él resulte bien hasta una foto suya, de móvil. Ha explicado que se lo planteó como hacer una tesis doctoral, y ha provocado la risa de todos cuando ha explicado que viendo entre el público tanta familia y amigos se veía, naturalmente, defendiendo la tesis ante un tribunal académico.
Ha hablado de su contenido un poco, y ha revelado que él no veía la historia reciente de Barcelona como desarrollada a golpes de grandes acontecimientos (Exposiciones Universales, Olimpiadas, Fórum), sino como un continuum. Una cadena simbólica, en la que el 1992 ya había empezado a gestarse en el 1888.
En el libro (como me lo he mercado, tarde o temprano ya hablaré de las cosas de él que me resulten más atractivas) ha colocado una síntesis de lo que se ha escrito sobre el tema previamente, para centrarse luego en "la ciudad comunicante", hablando tanto del color de sus taxis o autobuses como de las baldosas de sus aceras, para acabar hablando también de cómo las novelas, películas o canciones (ha encontrado 150 de éstas últimas, algo lejos de las 3500 censadas en París) ven la ciudad.
Cuando me acercaba a la plaza de las Glorias iba pensando en los penosos símbolos de muchas cosas que nos trasmite Barcelona en estos últimos tiempos, y una vez en la presentación veía que todos los ponentes eran claramente de la tradición optimista sobre la ciudad, y me iba mosqueando un poco, la verdad. Por suerte, Moragas ha comentado que en el libro hay también muchas alertas sobre la masificación turística, o la pérdida del espacio público actual, haciendo lo que ha llamado un "Elogio de la calle". Ha acabado recordando a Benjamin, que hablaba de que la memoria individual y colectiva eran inseparables, perdiéndose una si se pierde la otra, y ha hecho, en este sentido, un llamamiento a defender una con el convencimiento de apoyar a la otra.

Oriol Nel.lo ante la mirada aprobatoria del autor y la directora de Comunicaciones del Ayuntamiento.

Miquel de Moragas centrando su intervención.

Este señor, amigo personal del autor, se ha ganado unas risas y luego aplausos cuando le ha dicho a Miquel de Moragas que ya no tenía edad para nada.



 

viernes, 10 de julio de 2015

Doris Lessing


Traduzco lo que Marta Pessarrodona escribió en su “Fauna” (Thassàlia, 1994) sobre Doris Lessing: “Me ha provocado una especie de oración laica: Señor, haz que al hacerme mayor sea como ella”.
En 2006 nos explicó a Martí Rom y a mí algo más sobre su situación personal: “La última vez que la vi, ahora hará un mes, fue una experiencia muy deprimente. Estaba la pobre, a sus ochenta años largos, teniendo que cuidar de su hijo, enfermo crónico de unos cincuenta y cinco años de edad”.
Esta foto de la escritora, efectuada por Lord Snowdon, está sacada en su casa de Londres unos seis años antes (2000), y viéndola no puedo dejar de imaginarme a su hijo allá atrás, en la casa, esperando impaciente a que su madre acabase de una vez con la sesión fotográfica y volviera a su lado.
Como ya apuntábamos en el libro en el que publicamos la entrevista: “Normalmente, cuando pensamos en un determinado autor, no se nos ocurre caer en la cuenta de que detrás suyo, además, está la vida con todos sus problemas y baches, que preocupan y sacuden. Si que en ocasiones éstos se hacen evidentes en la obra del personaje, pero a menudo sólo permanecesn en un poco visible segundo plano.”

 

viernes, 3 de julio de 2015

Bretón


Seguí leyendo pese a todo el diario de Vicente Verdú, con una entrada que hasta me ha hecho reír, y luego otra sección que suele valer por todo el número de la revista, "Biblioteca Particular", en esta ocasión dedicado a Jorge Edwards, que explica cosas sustanciosas, como ésta sobre André Breton y las diferentes formas de viaje:

"Elisa vivió un poco más que Breton y alcancé a visitarla en su departamento de las cercanías de Montmartre y la Place Blanche. Me dijo que su marido detestaba viajar, que se sentaba en las tardes en su sillón de lectura y viajaba con la imaginación, mirando los objetos que colgaban de las paredes: máscaras polinésicas, africanas, japonesas, pinturas de Max Ernst, de Joan Miró, de Victor Brauner, de Picabia. Después, caminaba hasta un café de la Place Blanche y se sentaba en la misma mesa y en la misma silla de siempre". 

jueves, 2 de julio de 2015

Le Corbusier


Llibres - 139
Es un tipo de comercio que no existe por aquí, o al menos con la frecuencia y dimensiones que alcanza en Francia. Cuando en Alguno de los centros especializados de París tiene lugar una gran retrospectiva, una serie de revistas (Beaux-arts, Telerama,...) sacan un número monográfico dedicado al artista o tema en exposición. Su enorme distribución, por kioscos y librerías del país, permite sacarlo a la venta a un precio excepcionalmente bajo, por lo que se convierte automáticamente en una alternativa muy razonable al correspondiente catálogo.
Es el caso de este número fuera de serie de Telerama (8,50 euros) que acompaña a la exposición sobre Le Corbusier que el Pompidou mantendrá hasta el 3 de agosto. Después de haber contemplado sus magníficas ilustraciones y leído sus textos, puede pasar -si se encuentra un sitio- a la estantería de libros de arte sin ningún complejo, porque se trata de un buen resumen, con aportaciones valiosas, sobre su obra.
Su contenido: Testimonios de entonces estudiantes que trabajaron en su despacho, así como de grandes arquitectos en gran medida discípulos suyos; historieta gráfica repasando su biografía; portafolio con extraordinarias imágenes de sus principales obras; un texto sobre sus dudosas relaciones con los totalitarismos y otro (La faute à Corbusier) sobre la acusación que pesa sobre él de ser el origen de los grandes desaguisados en polígonos sociales de los alrededores de las grandes ciudades; un repaso a sus carnets de viajes y esbozos para sus charlas, otro sobre su pintura y un último sobre su trabajo como diseñador de muebles o, mejor, "equipamiento arquitectónico"; más una serie de artículos adicionales de variado pelaje. Lo dicho: No está nada mal...
(VV.AA. "Le Corbusier. Le bâtisseur du XXe siècle". Télérama, hors-série, 2015. La edición del número ha ido a cargo de Luc Le Chatelier)

 

miércoles, 1 de julio de 2015


He perdido la referencia, pero recuerdo que, pese a que me parecía una foto de Valle Inclán bastante joven, el pie de foto decía (supongo que equivocadamente) que estaba sacada en uno de sus últimos años. En cualquier caso no es de las típicas, esas en las que aparece con grandes guedejas y larga barba blanca que le llega hasta el pecho o más.
Siempre lo explico, pero es que en verdad me impresionó. Durante un periodo de la mili, en Madrid, iba a dormir los fines de semana (y a ducharme, y a alejarme de la vida cuartelera) a casa de unos conocidos de mis padres. Ella era hija ahora no recuerdo si de Emilio Carrere o de un literato amigo suyo, y contaba que, de niña, presenciaba la tertulia que organizaba periódicamente su padre en el salón de su casa. Los asistentes la tomaban como un juguete, y eso le gustaba, pero había una cosa que le fastidiaba mucho. Uno de los tertulianos era Ramón del Valle Inclán, y tenía la costumbre de cogerla y sentarla en sus rodillas.
“¡Tenía la barba toda enredada y sucia!” –me gritaba-. “Me daba un asco…”

 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...