miércoles, 29 de abril de 2020

Paradigmas fotográficos en BArcelona (1860-2024)

Charles Clifford

Si el de las fotografías sobre la evolución de Montjuic lo consideraba parte de la historia de la fotografía local, este librito de la misma colección del Arxiu Històric de la Ciutat es eso y más, pues sus referencias al paradigma sobre la fotografía de la ciudad en todo el mundo son constantes.
Empieza con el tiempo de la Exposición Universal de 1988. Partiendo del precedente como fotógrafo/viajero de Charles Clifford, con sus ideas más o menos orientalistas sobre España, o de un Napper, en ese primer capítulo de la historia de la fotografía de Barcelona se empieza a hablar de la construcción de la imagen de la ciudad, con los álbumes de fotografías de los grandes monumentos. Los nombres de Adolf Mas y de Frederic Ballell se destacan a continuación, cuando se habla de la fotografía de la ciudad en el cambio de siglo.
Sigue con los años 20 y la intención de Barcelona de lucir como una gran ciudad universal. La apertura de la Vía Laietana es ampliamente documentada, así como la transformación de la montaña de Montjuic (ver el otro librito). Algo más tarde, la protagonista sería la Exposición Universal del 29 y, relacionado con todo ese nuevo impulso, la aparición de muchas Guías de Barcelona, profusamente ilustradas.
La tercera parte nos habla de la visión de la ciudad a partir de la “nueva vanguardia” de los años 50. Se destaca como referente para esta época el libro que tuvimos oportunidad que nos señalara Català Roca como fundamental para su fotografía y la de los fotógrafos de su generación, “The family of man” (1955). Jorge Ribalta llama realismo humanista a ese estilo, que había de sobresalir con la proliferación de revistas ilustradas de esa época. Los nombres son ya los de los fotógrafos que han llegado hasta nuestros días siempre en primera línea: Maspons, Pérez Siquier (La Chanca), Ontañón, Masats, Muller, el mismo Català-Roca, Cualladó, Miserachs (Barcelona blanco y negro), Colom, Pomés, Terré, Forcano, Ubiña,... para acabar el periodo con el surgimiento de una fotografía, al final del franquismo, en la que la visión crítica se ha acentuado: Armengol, Socias, Manresa, Turbau
La cuarta parte corresponde a la visión de la ciudad que surge tras la muerte de Franco. Empiezan a proliferar imágenes sobre la intervención en la ciudad de los ayuntamientos democráticos. Junto a los nombres anteriores se citan también los de Esclusa o Colita y, abriendo otros caminos de documentación, Rivas, Laguillo, Fontcuberta, Bernardó o Freixa.
Por último, la última parte del librito se detiene a reflexionar sobre la fotografía del cambio de siglo más reciente, apuntando nuevos nombres de fotógrafos con los que aún me tengo que familiarizar.
No llega a un centímetro de lomo, pero un gran libro sobre el tema. Lo único que le afearía es que, supongo que para evitar conflictos de derechos, sus ilustraciones dejan mucho que desear. En vez de poner directamente las fotos más significativas, hacen surgir algunas, pero en segundo plano, como fondo de exposiciones o libros en los que aparecen.


Josep Brangulí.

Francesc Catalá-Roca

Joan Colom

Xavier Miserachs

Manolo Laguillo. Nacimiento de la Diagonal


 

domingo, 26 de abril de 2020

Montjuic


Este librito no es únicamente un recorrido por la historia reciente de la montaña de Montjuic. Ni tan siquiera sobre las fotografías que se han hecho ahí. Compete también a la historia de Barcelona, a la historia de la fotografía, con profundidad en la local y a las formas de representación fotográfica de la ciudad que han sido. De ahí mi sorpresa, pues ahí es nada...
Se centra en los cambios sufridos por la montaña de Montjuic de 1915 a 1923 y establece una tipología de las fotografías que entonces se hicieron para ecplicarla. Básicamente, unas primeras de nivelaciones de terrenos, obertura de nuevos paseos, etc (Roisin y Godes, sobre todo), unas segundas testimoniando las visitas a las obras de personalidades (Brangulí, Sagarra y Merletti y el iniciador de la saga Pérez de Rozas, más otros nombres de la historia del fotoreportaje), unas terceras correspondientes a concursos fotográficos y unas últimas “operativas”, sobre planos, carteles y demás.
Todas las fotos son acompañadas de explicaciones sobre lo que las hace innovadoras o, al menos, significativas. Como tales fotografías o por lo que documentan sobre la ciudad.
Las fotografías que he pescado del librito son de:
1 (dos).- Josep Brangulí (1916 y 1917)
2.- Josep Brangulí (1915). La Torrassa.
3.- L. Roisin (1916)
4.- L. Roisin (1917)
5.- Ramos i Vendrell (1918). 2º premio concurso.






 

Liberxina. Pop y nuevos comportamientos artísticos (1966-1971)


Es divertido ver cómo van asentándose los hitos de una determinada historia a partir de elementos discretos, que en su momento quizás no hubieran sido considerados sino ”familiares”, sin más trascendencia que su visión habitual, disfrute o empleo.
Este párrafo tan raro me ha surgido pensando en lo que he sentido leyendo “Liberxina. Pop y nuevos comportamientos artísticos. 1966/1971”, el catálogo de una exposición que tuvo lugar en el MNAC a caballo entre 2018 y 2019, y que aún me estoy preguntando cómo es que no fui a ver.
En un primer apartado del catálogo, Jordi Gracia sitúa del periodo analizado el ambiente político, sus publicaciones y sus músicas. Esto me ha preparado para leer el artículo de Alex Mitrami, que es el que realmente me ha llevado a la reflexión del primer párrafo. Con su lectura vas ordenando autores u obras que viste en su día o con los que te has ido topando después, paulatinamente. Y te das cuenta de que todo eso va formando una cierta historia del arte contemporáneo en tu mollera.
No está ya Pancho Ayguavives por aquí, pero le habría gustado saber que el repaso empieza con la arquitectura, con el inflable de Ponsati del ICID de Ibiza en el 1971, del que tantas veces hablaba, y con la Casa Fullà de Clotet y Tusquets, de la que tanto he ido sabiendo con los años, pues ya he conocido a muchos de los que vivieron allí. Los dibujos de la Fábrica Tipel, con su decoración exterior de Aranaz Bravo y Bartolozzi, que tanto mirábamos al pasar por su vecina autopista, cierra esta primera sección. Luego seguirán otra serie de apartados que intentan dibujar este periodo de transición, con un conceptual a medio cocer aún, ciertos derivados del pop y de la psicodelia, pero con características propias, el surgimiento de un cómic que rompía sus límites y el primer amago, aún tímido, de aparición de un arte evocando “la condición femenina”.
En otro capítulo, Immanuel Prieto, que fue junto a Mitrani comisaría de la exposición, habla de todas las performances, happenings, acciones y películas que perpetuaron todo ese mundo.
Por último Ángel Casas escribe unas páginas sobre música, aunque al ver en diagonal que iba en plan muy ecléctico, más bien apuntando a lo más televisivo, no me he puesto a leerlo.


La fábrica Tipel, pero en una nueva vida. Recuerdo las ovejas más redondeadas y peliudos. También las pinturas de la fachada deben obedecer a una restauración muy posterior. La foto no es, queda claro, mía.

I am a man, de Norman Narotzky, de finales de los 60.

Los soldaditos de Miralda conquistando una loma en Hazañas Bélicas (1969).

Imágenes del libro reflejando una de las fiestas parisinas, de esos happenings de la época. Recuerdo la sesión con Benet Rossell que organizamos en el Cine-club Ingenieros, en la que nos presentó varias de estas cosas que había filmado.

 

martes, 14 de abril de 2020

Libros del Arxiu Historic de la Ciutat


De tanto en tanto, la satisfacción de una buena sensación. Desembarazado ya del trabajo ese de chinos (perdón por la alusión políticamente incorrecta: me salió el calificativo inocente, aunque posiblemente significativo, que era habitual hace un tiempo, antes de que fueran ya casi la primera potencia del mundo) de ordenar las postales de arte y de todo tipo, me he decidido a ponerme a leer esos libros que van acumulándose, en espera de al menos una ojeada y, a la primera de cambio, a la que se vea que no convencen, apartarlos para dejar sitio en casa.
Tenía estos tres de esta colección del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona y resulta que, habiendo leído por ahora uno y medio (son muy cortitos y con fotografías), lejos de desanimarme, inesperadamente me han interesado un montón. Están muy bien escritos, son claros y van directos al grano (no -como yo suelo- dando un proceloso rodeo por la hermosa ciudad de Vic), y los dos que he visto te acercan doblemente, tanto a la historia de la fotografía como a la de Barcelona.
Si todos son de éstas características, me parece una colección envidiable, de un mérito enorme.
Volveré con más detalle sobre ellos. (Amenaza)


 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...