“Verde agua”. A lo largo de las páginas de su tardío diario, de los primeros años 80, Marisa Madieri va desgranando sus recuerdos familiares. De tanto en tanto, deja los recuerdos y hace una entrada sobre sus sensaciones del presente.
A partir de las entradas del primer tipo vamos comprendiendo el inmenso drama vivido por los desplazados, los refugiados (en este caso de los italianos que antes vivían en Fiume e Istria, donde lo perdieron todo). En las del segundo, vamos apreciando el apego a la vida, la constatación y disfrute de todo lo hermoso que aún acompaña, por parte de quien ya ha recibido una fuerte señal sobre la fugacidad de nuestro paso por este mundo.
Con un lenguaje escueto, directo, de hermosa sencillez, debe ser, junto a “La isla”, de Giani Stuparich, uno de los más leídos de la Editorial Minúscula.