viernes, 28 de febrero de 2014

Coderch en Múltiples estrategias de Arquitectura (Santiago de Molina=


He empezado a leer un libro del que aún no tengo firme opinión formada. Quizás atienda a las cosas que buscaba de una forma más abstracta de lo que preví. Es “Múltiples estrategias de Arquitectura” (Santiago de Molina, Ediciones Asimétricas, 2013).
Como lo que busco son descubrimientos, ideas evidentes que entren sin un esfuerzo enorme, me aferro a lo totalmente concreto, a los datos más materiales, menos de pensamiento (uno es limitado) que voy encontrando en él. Y he dado con este dibujo de Coderch, que veo que ha sacado de la web de la Casa Ugalde, del proyecto de la cual habla. Transcribo del texto del apartado, al que llama “Constelación de pinos”:
“Cuenta Coderch que tenía un topógrafo que le traía el terreno al estudio. No necesitaba verlo para llegar a apropiarse de él (…) La arquitectura es una profesión en la que se necesita, decía, ‘más culo’ que cabeza. (…) Coderch conoce los árboles y sus diámetros, que son cuidadosamente nombrados y numerados. También el sur que dará el sol a la casa. La casa crecerá después entre esos pinos y algún pequeño algarrobo. La casa tendrá ‘vistas estupendas’ “

 

sábado, 22 de febrero de 2014

NWTY (Ramón Buenaventura)


Otro párrafo del libro que estoy leyendo, "NWTY", de Ramón Buenaventura, desengrasando un poco. Esta vez uno de esos que requieren un cierto trabajo de documentación. Está el autor siendo asaltado por alguno de sus personajes previos, en busca de más papel y, pensando en un personaje clásico, salta a Rachel Weisz:
"Otra belleza. Exactamente igual que Rachel Weisz, por culpa de la pésima película de Amenábar. A punto de que la desnuden los monjes furiosos y le arranquen la carne con concha de madreperla. En menudos líos me meto. Compruebo en los archivos de León que su almacén de actrices desnudas contiene nada menos que 38 imágenes de Rachel Weisz: 7 de "Ágora", 6 de "I Want You", 8 de "Stealing Beauty", 6 de The Advocates", 9 de "The Constant Gardener", 1 de "The Enemy at the Gates" y 1 de "The Fountain". Pongo en pausa la discusión con mis personajes y miro las desnudeces. Las de "Ágora" son seguramente de una doble de cuerpo. Las de "I Want You" son genuinas, sin duda. Las de "Stealing Beauty" son magistrales en su sensualidad, es decir bertoluchanas. Las de "The Advocates" son de bañera. Las de "The Constant Gardener" son de bañera y ducha (estas últimas de doble de cuerpo, también, seguramente). Las dos últimas carecen de interés"
Y pasa a otra cosa.

 

viernes, 21 de febrero de 2014

Los informes de la Morsa - 4


Los informes de la Morsa – 4
El informe 472 es escueto, a la vez que se nota desfasado. Habla de los colaboradores de que hacía gala El País, y el placer que provocaba su lectura. A los nombres que se ven en la zona escaneada hay que sumar el de Joan de Sagarra, a quien le dedica todo el reverso. Era febrero 2002.

 

miércoles, 19 de febrero de 2014

NWTY (Ramón Buenaventura)


“ --→ (Viene de la página 73.)
CORREOS ESPAÑOLES. En 1927, Correos emitió un sello en que se reproducía el cuadro de Goya. Con escándalo, sobre todo internacional. En la parte de arriba o en la de abajo iba el consabido CORREOS ESPAÑOLES de todos los sellos, de manera que el chiste solo requirió una coma. Lo que no sé es si nosotros llegamos a ver ese sello en uso, como la memoria se empeña en demostrarme con imágenes incontrastables.
(Veo ahora, además, vía internet, que sólo ponía “CORREOS”, en vertical, a la derecha. El ‘españoles’ fue añadido retórico para reforzar el chiste.) (RB).
Yo también recuerdo haberlo visto en uso (LA).
Y yo (PHU).
Lo cual, seguramente, solo demuestra que el chiste funcionó como ilusión óptica, porque a ver cómo va uno a creerse que en pleno franquismo distribuyeran señoras en pelota pegadas a sobres de correos (v).”
Es muy difícil, por variedad tipográfica y el escaso repertorio de edición de FB, reproducir adecuadamente alguna página de la última novela de Ramón Buenaventura, “NWTY” (Alianza, 2013), que por fin estoy –gozosamente- leyendo. Yo lo considero una muy lógica continuación de todos sus libros previos. Está, por lo que llevo leído hasta el momento, trufada de recuerdos tangerinos (como no podía ser de otra manera); de apariciones de diversos narradores, entre los cuales el propio autor y venga personajes de sus anteriores escritos; de acotaciones como ésta en forma de entrada de Facebook o de blog; de unas cuantas historias perfectamente hilvanadas, que darían cada una para varias novelas; y de amargas pero a la vez humorísticas reflexiones sobre lo que representa la edad que se nos ha echado encima. Y, por encima de todo, está escrito con la claridad de lenguaje de que siempre hace gala. Cualquiera que haya leído a Buenaventura no querrá, pero desde luego tampoco debiera, bajo ningún concepto, dejarla de leer.

 

Un jardín abandonado por los pájaros (Marcos Ordóñez)

La devolución, agradecida, de una mirada.

Hoy ha sido la presentación en Barcelona de “Un jardín abandonado por los pájaros” (Marcos Ordóñez, El Aleph, Barcelona 2013). Si mantiene el nivel del capítulo ahí leído por su autor –el relato de un día decisivo para sus abuelos y Barcelona durante la guerra civil-, promete ser su mejor libro. En el acto hice unas fotos, que cuelgo y comento por aquí.

Marcos Ordóñez, antes de empezar la presentación.

Mostrando parte del atrezzo del libro -El mechero del Fujiyama- y dejando oír su exótica música.

Es Eugènia Broggi, la editora, sobre fondo borroso, dando una magnífica impresión a través de su sencilla, pero perfecta, introducción del acto.

Xavier Pérez, el crítico de cine, ha hecho la presentación del libro. Ha acabado muy arriba, con una evocación, y dándole un sentido a todo él, geniales: Ha descrito una escena de las primeras páginas, en la que el niño Marcos recibe un regalo de sus abuelos, un proyector de cine. Nervioso, lo pone en marcha. Una pared se ilumina, abriéndose en ella una ventana, por la que empieza a ver cosas. Sus ojos, absortos por las sombras que se aprecian en esa ventana, no ven en ese momento los ojos de sus abuelos, humedecidos viendo la ilusión que ha causado su regalo, constatándola en la cara de su nieto. Xavier Pérez dice que ve el libro como la devolución, agradecida, de esa mirada que en su día Marcos no pudo ver.

Había anotado, y me olvidé de escribir, que en la presentación Xavier Pérez habló de la estructura del libro, en cuatro grandes partes correspondientes a las cuatro estaciones; de Truffaut (Marcos Ordóñez siempre ha querido escribir cosas truffautianas); de Pla (por lo del lenguaje claro, conciso, pero que no deja nada por definir certeramente); y de que, lejos de una posible pesada nostalgia, todo el libro no deja de trasmitir una sensación de alegría por el tiempo recobrado.

Leyendo el capítulo mencionado del libro: "Una noche de marzo, mientras jugamos al parchís, como todos los lunes, mi madre está a punto de mover ficha pero el dedo se alza. 'Tal día como hoy', dice, 'hace cincuenta años, tu abuela vio volar caballos por el cielo' ". Me ha parecido apreciar entonces un ligero tembleque de emoción en la cabellera rubia de delante mío, a la sazón de la madre de Marcos...

Plano de cogote de Marcos Ordóñez, firmando ejemplares de su libro. Pero no es cierto que sea un falso culpable: el libro es de su absoluta responsabilidad. Lo empiezo -¡qué ganas!-esta noche…
 

jueves, 6 de febrero de 2014

Cortázar de la A a la Z (Carles Álvarez)


He llegado a casa diciendo algo que igual no ha sentado bien: “¡He de comprar otro libro!” Puede llamarse inconsciencia, si se tiene en cuenta las pilas de los que tengo por leer y la bajísima velocidad de crucero que consigo en su lectura. Pero se trata de “Cortázar de la A a la Z” (Alfaguara, 2014), que hoy han presentado su editor, Carles Álvarez, y su diseñador (Sergio Kern) en Casa América, y he sacado la conclusión de que es, decididamente, un libro para tener.
Parece tratarse de un cajón de sastre tan profundo como eran “La vuelta al día en ochenta mundos” o “Último Round”, pero con la ventaja del avance de los métodos gráficos actuales. Con entradas que ha ido citando con frases cortazianas muy divertidas Carles Älvarez, como “Hacha Africana” (un adorno regalado por Aurora Bernárdez, con objetivo sospechoso, según Cortázar), “Trompeta” (aún sin contener ningún sonido que hiciera con ella, el texto incluido lo incorpora, tal como hacía Fritz Lang visual el sonido de una trompeta en “El último”) o “Abuela” (junto a la fotografía del abanico chino que la abuela de Cortázar se trajo de su viaje dando la vuelta al mundo).
Pero por lo oído en la sesión, y hasta quizás por encima del placer visual de fotografías en su mayor parte inéditas, su valor añadido principal debe encontrarse, creo, en esos trozos de cartas de Cortázar (y Carles Álvarez reta a encontrar otra correspondencia con la que divertirse uno más) o los múltiples papelitos anotados encontrados en el ya famoso mueble que un día Aurora Bermúdez –presente hoy en la primera fila de la Casa América- ofreciera al ahora editor de tanta cosa cortaziana.
Carles Álvarez, por cierto, se ha declarado partidario de dejar el terreno Cortázar en barbecho por un tiempo. Veremos si realmente lo cumple. A favor de ello, que es difícil que surja algo tan atrayente y divertido como este libro y le haga incumplir su propósito.

 

sábado, 1 de febrero de 2014

Louisiana


Llibres - 120
Ya he dejado de comprar catálogos de la colección completa de museos, por mucho que me gusten éstos. Suelen ser pesados, caros, y ocupan mucho en casa, al margen de que nunca la totalidad de la obra –si se trata de un museo generalista- es de tu gusto.
Pero al principio era común volver cargando el tomazo del MOMA, o de todo gran museo que nos dejaba deslumbrados en una primera visita. Ese fue el caso del Louisiana, a unos 35 Km al norte de Copenhague, relativamente cerca de la casa de Karen Blixen, y contenedor –exposiciones temporales al margen- de “todos los artistas” del movimiento moderno, con unos edificios y en un emplazamiento que, si no llueve (como nos ha pasado -¡ay!- en otras ocasiones), hace la visita inolvidable.
“Louisiana. The collection and Buildings”
Louisiana Museum of Moderns Art, Humlebaek, Dinamarca, 1988.

 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...