sábado, 9 de abril de 2016

Henry James


El artículo que Martín Schifino dedica en el "Ahora" de la semana pasada a los libros aparecidos con motivo del centenario de la muerte de Herny James empieza reproduciendo dos sonados palos que en su día le arrearon a este inmenso escritor.
Uno es cómo H. G. Welles definió a la novela de James: "Una iglesia iluminada, pero sin feligreses que nos distraigan, con todas las luces y las líneas enfocadas en el altar. En el altar, colocado con suma reverencia, intensamente presente, hay un gatito muerto, una cáscara de huevo, un cordel".
Otro es esta descripción con la que Rebeca West, amante del anterior, explicaba cómo era una frase del autor ahora recordado: "Una criatura delicada envuelta en cláusulas subordinadas igual que un inválido envuelto en chales".
Cualquiera que haya leído un poco a Henry James captará perfectamente por qué estas expresiones. Pero entenderá que, bien mirado, también pueden leerse otorgándoles la posibilidad de una valoración positiva.
Cuelgo aquí el retrato que hizo (¿en Venecia?) Singer Sanger a Henry James, que también aparece en el artículo mencionado.


 

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