domingo, 25 de julio de 2021

Miradas sobre la ciudad (Manuel de Solà Morales)


Cuando supe que en Acantilado había salido un nuevo libro de Manuel de Solà-Morales, corrí a hacerme con él.
“Miradas sobre la ciudad” (2021) es un título, además, que contiene la razón de mi interés, que viene de la lectura en su día del que seguramente es uno de los mejores libros, que más cosas desvela, sobre la planificación urbana de Barcelona a través del tiempo, la que ha ido dando forma a la ciudad: “Diez lecciones sobre Barcelona” (2008).
Luego resulta que se trata de un libro sin la consistencia de tal, sino de recolección de artículos suyos, que éstos en buena parte quieren ser artículos teóricos con ideas tan teóricas que se me hace difícil hasta su lectura y no digamos transportarlas a ejemplos concretos reales, como los que se distinguían en las Lecciones.
Pero vaya, de tanto en tanto salta la liebre. Así pasa, por lo menos, en un artículo que escribió, en catalán, para el Diari de Mallorca en 1998, con el título de “El territori de Mallorca: ¿arròs brut o paella?” En él compara las dos posibilidades que se presentan, hablando de planificación urbana, para el territorio mallorquín, haciendo el símil con el “arròs brut” local o la paella y su resultado final, ambos válidos… si están bien hechos. Pero lo que me ha llamado la atención es ver cómo en un par de líneas da una idea de las de fuerza, que quedan, sobre cómo ha ido surgiendo históricamente el paisaje que vemos en la isla:
“Pocos territorios hay tan trabajados como Mallorca, que ha disfrutado, sobre todo, de dos de las mejores influencias: la de la sabiduría arábiga para manipular la topografía y la del gusto italiano por la claridad clásica del espacio”. ¡Qué maravilla de síntesis! Con ella en la recámara contemplaré, en cada ocasión que a partir de hoy se me presente, la isla.
(La foto de la Sierra de Tramontana la he sacado de una web del Consell de Mallorca y la de la Fundación March de otra de la propia Fundación.)



 

miércoles, 21 de julio de 2021

Para rondar castillos

Me maravilla la larga mano de José Luis Márquez, aún desde el lejano México, para promocionar sus lanzamientos editoriales.
Si recordáis, por aquí anunciamos la salida, en abril de 2020 de “Para rondar castillos” (Shangrila), un libro colectivo coordinado por él, en el que muchos de sus colaboradores nos tomamos esa idea de la representación de los castillos en el cine en un sentido figurado, como esos parapetos, esas protecciones que todos montamos a nuestro alrededor. Yo, por ejemplo, escribí sobre las moradas y otras defensas empleadas por Alexandre, el personaje de “La maman et la putain”, ligando eso con la reclusión final del mismo Jean Eustache en su piso.
Pues bien. No es necesario que recuerde lo que, muy poco tiempo antes, ideó nuestro editor para apoyar el lanzamiento de ese volumen, pues aún estamos viviendo sus consecuencias. Los confinamientos se extendieron por todo el ancho mundo y todo ese mundo se atrincheró en sus castillos. Eso sí es trabajar a lo grande.
Ya casi no me acordaba de todo ello cuando hoy, mirando el último programa de Metrópolis, he visto que estaba dedicado a la exposición actual de Es Baluard, el centro de arte contemporáneo de Palma de Mallorca. Esa muestra lleva por título “Memoria de la defensa: arquitecturas físicas y mentales” y la directora de ese Centro (no se escapará que bien escogido: Baluarte…), en su inicio, me dio la clave: la exposición estaba prevista para 2020, pero la irrupción de la pandemia obligó a su aplazamiento hasta nuestros días.
De modo que -este hombre cuida todo hasta la exageración-, por si la pandemia planificada no hubiera llegado a buen puerto, José Luis Márquez tenía preparada esta exposición como actividad complementaria al lanzamiento del libro… Ya digo: admiración es poco.


El Nueva York mostrado por Antoni Muntadas en la exposición de Es Baluard.

Portada del libro en cuestión, como vemos con un servicio de marketing asociado espectacular. 

viernes, 16 de julio de 2021

La nova geografia de la Catalunya postCovid


Ayer me hice con este libro, recién salido del horno. Si bien el diseño de la portada (la contraportada, dibujada por el mismo autor, va por otro mundo) creo yo que no invita demasiado a su exploración, se ha de decir que sí corresponde bastante bien a su contenido.
Apenas he tenido tiempo de ojear por aquí y por allá el volumen y de leer su amena y ilustradora introducción, pero esa visión transversal y la misma lectura de su índice nos hablan sin duda alguna del interés de una obra que resulta, además, de lo más oportuna.
Heredera de un proyecto aparcado de establecer una nueva geografía de Catalunya que diera cuenta de todos los cambios producidos por aquí desde la aparición de la de la editorial Aedos, esta nueva geografia,
según se nos dice en el citado prólogo, resurgió con una idea totalmente renovada, impulsada por la necesidad de captar, tras interrelacionar entre sí muchos datos, cuál era “el estado del arte” con el que nos topamos como consecuencia de la pandemia.
Recordando que los geógrafos se caracterizan por buscar los “efectos mariposa” insospechados de las decisiones y hechos acaecidos, el volumen está estructurado en cinco bloques:
Un primero se ocupa -nos siguen explicando- de la crisis sanitaria, apuntando básicamente a los temas sociales implicados con la pandemia (repercusiones demográficas, gestión territorial de la crisis y confinamientos, organización territorial de la Sanidad,…).
Un segundo habla de la incidencia de la pandemia en la economía (actividades agrarias, industria, comercio, turismo, balance económico con el exterior,…), añadiendo aquí todo lo relacionado con la movilidad.
Un tercer bloque trata las repercusiones medioambientales y un cuarto se centra en Barcelona, pues la pandemia llegó a la ciudad después de una burbuja inmobiliaria en buena parte provocada por un “boom turístico desorbitado”.
Por último, y eso me resulta muy adecuado, otro bloque reconoce el callejón político sin aparente salida en que se encuentra Cataluña y cede la palabra a varios autores para que, aportando datos, efectúen sus acotaciones al respecto, enriqueciendo el debate, no sin antes hacer esta aseveración que apoyo plenamente y traduzco aquí: “El país que años atrás había adoptado el objetivo prioritario de integrar las generaciones de la inmigración procedentes del resto de España y convertirse así en un solo pueblo, ahora se ha partido por la mitad en dos bloques condenados a un empate indefinido. Un empate que pediría olvidar maximalismos y buscar nuevamente espacios constructivos, de vida compartida y objetivos plenamente mayoritarios”.
“Veintiocho capítulos, un epílogo y 23 colaboraciones breves que hacen salir a la palestra a 64 geógrafos” y otras dos personas -un jurista y un historiador- como los anteriores miembros de la Societat Catalana de Geografia son los que han llevado a cabo, con este aparentemente tan buen resultado, la obra. Y no quiero acabar sin señalar la cartografía que se ha creado para la misma: 60 mapas de todo tipo, muy clasificadores, que ya quisieran para sí el equipo cartográfico de Le Monde Diplomatique. Adjunto un par de imágenes para que pueda juzgarse-





 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...