lunes, 29 de junio de 2015

Barcelona. Passatges de traducció


La situación griega y su vil aprovechamiento (vete a saber si ese era el objetivo) por parte de fieras carroñeras, ahora subiéndose a la parra; el mazazo dado al único país que parecía mantener alguna de las esperanzas de la primavera árabe; la noticia hoy de la muerte de un compañero de trabajo que se dejó ir;… Estas cosas mantienen bastante hundida la línea de flotación. Para que suba un poco cuelgo aquí la portada de este pequeño libro que me regalaron –con mucho acierto- el otro día.
Es mucho más por lo que sugiere –todo ese mundo de los pasajes- que por lo que es –la unión de dos artículos publicados separadamente en el tiempo sobre unos pocos pasajes barceloneses, junto a unas cuantas fotografías-. La autora, traductora, señala la función del pasaje como equivalente a la de su trabajo. A lo mejor. Pero si no, es igual. Es un libro de esos que da gusto tener entre las manos, por lo bien editado. Se lee en un periquete y de su lectura, de la visión de sus fotos –sobre todo del Passatge de la Industria- surge irremisiblemente el pensar cómo, con qué sensaciones asociadas, los descubrimos y vivimos en su momento. Es más que suficiente.

Si todo funciona como se descubre que funciona, por lo menos estos pequeños placeres no creo yo que nos los arrebaten. 

sábado, 27 de junio de 2015

Sciascia


Hay retratos que, sin ser de pose de esas clásicas, dicen mucho más sobre el personaje retratado. Tengo a éste de Ferdinando Scianna de 1964 sobre Leonardo Sciascia como uno de ellos. La fotografía está tomada en Racalmuto, la ciudad natal del escritor, en el sur de Sicilia. Es tonto decir, pero allá voy, que veo en la fotografía tres, o hasta cuatro planos. El primero sería el de esas impagables niñas realmente conscientes de ser inmortalizadas por la cámara. El segundo es el de ese Sciascia resignado a ello, cuando “pasaba por allí”. El tercero es ese Cristo yacente de la urna, que da, ciertamente, un ambiente característico. ¿Y el cuarto? El cuarto sería el de toda esa Sicilia por la que transita, rápido pero consciente, ese hombre que supo reflejarla tan bien, con todas sus hipotecas, en sus libros. 

martes, 23 de junio de 2015

Antipoemas de Nicanor Parra


Y con este cuarto poema cubro ya el encargo de Reyes. Quizás di con la poesía de Nicanor Parra por el título de su libro, “Antipoemas” y porque, al hojearlo, vi claro que, lejos de la utilización de palabras y expresiones poéticas que tanto me asustaban, con lenguaje llano también se podían escribir cosas… que seguía considerándose poesía. Y esa sí me atraía. Este poema en especial, con esa disposición visual de sus versos finales, tan gráficos, que te hacen sentir la palada de tierra cayéndote encima, me impresionó de lo lindo.
La Fortuna
La fortuna no ama a quien la ama:
Esta pequeña hoja de laurel
Ha llegado con años de retraso.
Cuando yo la quería
Para hacerme querer
Por una dama de labios morados
Me fue negada una y otra vez
Y me la dan ahora que estoy viejo.
Ahora que no me sirve de nada.
Ahora que no me sirve de nada
Me la arrojan al rostro
Casi
como
una
palada
de
tierra…

 

domingo, 21 de junio de 2015

Egloga de Garcilaso


Tercera poesía ya del recorrido ese poético al que obliga Reyes. En este caso, un fragmento de la división (¿cómo se llamará eso?) número 21 de la primera Égloga de Garcilaso de la Vega. La historia asociada es que se lo aprendió de memoria un amigo a quien le gustaba mucho el “Elisa, vida mía” de Carlos Saura y, aunque yo soy un auténtico erial para lo de aprenderme de memoria versos (en toda mi vida, sólo alguna estrofa de la Canción del Pirata de Espronceda, un cacho de Le Cid de Corneille -que me costó, junto a un trocito de Ronsard, todo un fin de semana escolar- y ahora mismo no recuerdo nada más), pues acabé por sabérmelo, hasta el punto de llegar a ligar en alguna discoteca gracias a ese activo. Vamos allá:
¿Quién me dixera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que había de ver, con largo apartamiento,
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?

(El libro es posterior a los hechos narrados... Bueno: ya sólo queda uno más) 

Pim pam pum Lorca


Segundo poema (?) para el concurso ese en el que participo enredado por Reyes. Se lo oí a los Accidents Polipoètics en uno de sus primeros espectáculos, "Pim, pam, pum: Lorca", en el (mini) Teatre Malic, de la calle Fusina, en un lateral del Mercat del Born. Está y lo conservo en mayúsculas, porque es verdad que recitan a voz en grito:
PENSEMOS
PENSEMOS EN UNA GUERRA CIVIL. PENSEMOS.
PENSEMOS EN SUS MUERTOS. PENSEMOS.
Y EN SUS DESAPARECIDOS. PENSEMOS. PENSEMOS EN SUS VIUDAS. PENSEMOS.
Y EN SUS HUÉRFANOS. PENSEMOS.
PENSEMOS EN UN DIA DE VERANO. 19 DE AGOSTO DE 1936.
PENSEMOS EN UN LUGAR. CARRETERA DE VÍZNAR A ALFACAR.
PENSEMOS EN CUATRO CADÁVERES. DOS BANDERILLEROS, UN MAESTRO DE ESCUELA Y UN POETA:
JOAQUÍN ARCOLLAS CABEZAS (PIM)
FRANCISCO GALADÍ MERGAL (PAM)
DIÓSCORO GALINDO DONZÁLEZ (PUM)

Y FEDERICO GARCÍA LORCA (LORCA). 

sábado, 20 de junio de 2015

Poema broma


¿Pues no había dicho yo que no iba a entrar nunca más en una pirámide? Reyes de Blas va y me ha encargado colgar por aquí cuatro poemas, y no atiende a razones cuando uno intenta escabullirse…
No sabe ella que no soy, precisamente, lector de poemas. Quizás por eso mismo he pensado en un primer momento que era fácil el cometido: Con subirse a la estantería (muy limitada) de libros de poesía que tenemos por casa y, dejando a un lado los demasiado evidentes, escoger algún libro de grato recuerdo, abrirlo y copiar el más señalado, subrayado o comentado, ya estaba al cabo de la calle. Pero he constatado que desgraciadamente no tenía la mala costumbre de subrayar en los libros más antiguos…
Bueno: al grano. Empiezo con una “broma” (en la nomenclatura de Agustín García Calvo) de Isabel Escudero:
¿Lo veis cómo avanza
el aldeano
guiando con su vara
los bueyes del carro?
De espaldas anda
por el trazo blanco;
nubes quietecitas
en pastel morado;
hilera de chopos
de amarillo cromo
de fino rasgo.
Y él hacia la izquierda
Sigue, sigue andando,
Hasta que -¡zas!-
Chocó con el marco.
No había visto
Que ahí terminaba el cuadro.

 

jueves, 18 de junio de 2015

Rapaces - de Ignacio González Orozco


Fran Vega, hoy en la Laie, en su presentación de la segunda novela de Ignacio González Orozco ("Rapaces", Moixonia 2015), tras felicitar por la obra de tejedor que, según sus palabras, ("Los días de 'Lenin'" era de personajes; ésta, obra de tejedor -ha sentenciado) revela la novela y por el ritmo que le confiere, ha avisado que se tiene que leer con un diccionario al lado. Cristian Jara, por su parte, tras hablar de unas tramas complejas que van entrelazándose hasta resolverse de forma asombrosa en su totalidad, ha leído un párrafo de por el final, que ha puesto los pelos de punta al autor, que quería guardar todos los elementos de misterio para el lector.
Así las cosas, el propio Ignacio González Orozco se ha puesto a analizar su obra. Ha empezado por definirla: que no es una novela negra, aunque alguien lo haya dicho; que es de misterio pero sin detective; que aparecen muchos criminales, pero de los "respetables". Que debe ser, pues, una novela de intriga, "mestiza", que ahora se definen así muchas. Y ha empezado a explicar sus partes desde el punto de vista de su construcción narrativa.
Pero donde se ha visto en la suya -a quien le haya seguido mínimamente por FB no le extrañará- ha sido para definirla políticamente, explicando que contiene "un cierto elemento de reflexión crítica" y repartiendo de paso un poco de estopa. Ha citado a Camús, diciendo que, como él, no cree que exista el mal, sino la ignorancia que a él lleva. Como la novela habla de un ornitólogo que se recorre en los años 70 el Migjorn mallorquín, buscando una extraña ave (aunque con varios pellizcos históricos para situar los orígenes de la trama), aparece entonces de forma inmediata -deduce- el caciquismo.
Me ha gustado la frase que, según ha referido, le dijo un viejo contrabandista, y que ha incluido en la novela: "En Mallorca no se pegan tiros, pero hay mucho acantilado". Ya sabemos que hemos de leer con cuidado a la que nuestro naturista pase por alguno de ellos.


 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...