sábado, 23 de julio de 2022

Umberto Eco


Me quedé con un poco de mal sabor de boca por haber seleccionado una frase precipitada de Umberto Eco del libro que estoy leyendo (“Nadie acabará con los libros”, con Jean-Claude Carrière, ambos entrevistados por Jean-Philippe de Tonnac).
Parece del género idiota, a estas alturas, buscar defender a quien ha sido uno de los últimos ejemplos de la cultura europea, pero lo cierto es que estaba buscando alguna frase suya para dar alguna estocada al respecto.
Como se trata de un libro-conversación, y no verdaderamente de un libro pensado, escrito y corregido, siempre relativizaba la contundencia de la frase que quería entresacar y acababa por desecharla.
En vez de eso, ahora, quiero transcribir una pequeña frase (una observación) suya por el simple hecho de que me ha hecho reír de lo lindo y siempre es bueno intentar que eso se reproduzca. La contextualizo y anoto:
Jean-Claude Carrière le sugiere, provocador, una de esas ideas opuestas a lo generalmente establecido:
-Tengo la impresión de que en todos los pueblos las personas más burras están siempre en el norte.
-Cierto (le contesta Eco), porque en el norte es donde se encuentran la mayor parte de las personas que tienen bocio, en el norte están las montañas que simbolizan el aislamiento, siempre en el norte aparecieron los bárbaros que invadieron nuestras ciudades. Es la venganza de las personas del sur, que tienen menos dinero y están técnicamente menos desarrolladas. Cuando Umberto Bossi fue a Roma la primera vez para pronunciar un discurso, se dice que entre la multitud se veía una pancarta que decía: “Cuando vosotros aún vivíais en los árboles, nosotros ya éramos maricas”.
(Desconozco quien hizo la fotografía de Umberto Eco en su estudio, que he visto reproducida por internet)

 

viernes, 15 de julio de 2022

Para Roberto Calasso


Después de la etapa del Tour (Alpe d’Huez, aunque no resultó lo emocionante que se pensaba) iba yendo pensando en el descanso de encontrar el aire acondicionado de La Central, pero alguien tuvo la mala idea de colocar la presentación de “Para Roberto Calasso” en la terraza.
Ya tarde, el sol casi se ocultaba, pero hasta Lali Gubern no dejó de decir si no entregaban un abanico, que eso no se soportaba. Era, sobre todo el choque, el contraste de temperaturas, viniendo del acogedoramente fresco nterior, donde se celebraban las presentaciones antes.
Tras oír de labios de Sílvia Sesé que esa sería su última presentación de la temporada y que habían querido hacerlo con un escritor de la casa como Roberto Calasso, Jorge Herralde inició la lectura de algún párrafo de su libro sobre el amigo fallecido.
Herralde leía alguna frase sobre sus recuerdos de cuando lo conoció en los años 60/70, sobre la excepcionalidad de Adelphi, mientras Sílvia Sesé le aguantaba un micrófono junto a su boca. Llegaba entonces el momento en que él quería complementar lo leído con un comentario, se sacaba las gafas (había avisado que quizás no podría completar la lectura, porque desde hace un tiempo tiene serias dificultades para leer), éstas golpeaban el micrófono, se oía el ruido consecuente y volvíamos a empezar.
Finalmente intervino Sílvia Sisé, que entre otras cosas anunció lo que puede ser una buenísima noticia: que Anagrama sacará el año que viene el último libro de Calasso, “Memè Scianca”, que salió a la calle editado por Adelphi precisamente el mismo día de su muerte. Un trozo sobre la memoria que leyó, en el que se mencionaba algo así como “el jirón de tela que envolvía un cuerpo” dio muestra de la valía del texto, que según sus palabras hace descubrir a un Calasso ya lector apasionado a sus 13 años, lanzándose a la lectura de los tres primeros tomos de “La recherche…”
Habrá que estar al quite para cuando aparezca.



 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...