“Encima de mi mesilla, junto al lecho, había dos libros, titulados ‘La verdadera vida’, de Leon Tolstoi, y una Biblia que me había regalado el señor Cunchillos, el abogado (…). Uno de los requetés que intervenía en la requisa de los libros, al coger la Biblia en sus manos exclamó: ‘¡Será la protestante!’, y la arrojó al fuego. Yo puedo decir con pleno conocimiento que aquel grupo de fanáticos ignorantes quemaron hasta la Biblia (…). Un grupo de niños contemplaba inocentemente cómo ardían los libros en la plazuela (…)”.
Esta cita de las memorias de Galo Vierge (“Los culpables. Pamplona 1936”. Pamiela, 2006) figura extractada al principio del último libro de Miguel Sánchez-Ostiz (“La sombra del escarmiento (1936-2014)”. Pamiela, 2014), cuando habla de una primera represión en Navarra, con la quema de todos aquellos libros que presentasen, según MSO dice de forma muy gráfica, “hideas abanzadas” o que pasasen por ello.
(La foto la he encontrado en la web http://xn--historiacontempornea-yxb.com/, y dice su leyenda que, de autor desconocido, está sacada en Guipúzcua, en 1937).



