viernes, 27 de abril de 2018

La mirada de los peces (Sergio del Molino)


Habiéndose dado a conocer por el gran público (ahí entro yo en escena) con un ensayo como "La España vacía", me digo que era lícito tener (como un servidor tenía) miedo de las excelencias de este su siguiente libro, la novela "La mirada de los peces" (Penguin Random House, 2017), por mucho que hubiera sido vitoreada hasta exageradamente en los comentarios de su página Facebook. En esa página dejaba ver su habilidad en la distancia corta, pues demostraba que sabía entrar directo, sin traumas, y a la vez divertido, en los temas. Pero vete tú a saber si eso era extrapolable, extendiendo esa cualidad al volumen de toda una novela.
Pues mi respuesta es que sí, que desde luego, después de haberla leído receloso en su inicio (viendo cómo iba creando toda esa estructura en la que viaja adelante y atrás en el tiempo, disgustándome de la poca calidad física del volumen, pues se aprecia en él que está hecho con un diseño y materiales estudiados al máximo para reducir costes en sus enormes tiradas, a mí que me gusta tanto eso de leer un libro en el que su papel, su diseño, se vea cariñosa y generosamente pensado), para ir entrando en ella hasta recorrerla admirado en todo su tramo final.
Impresiona leyéndola, sobre todo, la capacidad de su autor para reflexionar sobre temas de lo más serios utilizando un lenguaje lo más alejado del muermo pontificante que suele utilizarse en estos casos. Por sus páginas finales he marcado un ejemplo de eso significativo, en que habla de la física cuántica, pero diciendo a la vez que quizás todas las extrañezas se deban a que "no llegamos a más".
Habrá que dejar claro que las profundidades en las que entra la novela no son en absoluto las de la física cuántica, sino otras muchas con las que nos encontramos frecuentemente yendo por esta vida. Arranca todo con la constatación por parte de Sergio del Molino de que el antiguo profesor que había anunciado su intención hasta la saciedad ha cumplido su amenaza de suicidio. Sigue entonces el viaje atrás, con continuos regresos al presente y a otros momentos, para dar con la clave de ese hecho, explicar la singularidad de ese profesor que tanta importancia tuvo en su vida pero, a la vez, dar un baño de sinceridad (o lo que se lee como tal) sobre sus angustias juveniles y toda otra serie de consideraciones sobre cómo va forjando uno su carácter o, simplemente, cómo acaba por vivir por aquí.
He sumado a Sergio del Molino a mi pequeña lista de novelistas a seguir.


 

martes, 10 de abril de 2018

Diccionario irreverente de Economía (Enric González)


Este "Diccionario irreverente de Economía" (Enric González, 2015) fue uno de los dos libros que regalaron en la oferta navideña de suscripción a "Alternativas económicas". Me extrañaba ver a un periodista como Enric González metido en esto y no confiaba demasiado en lo que, si lo he entendido bien, era una recopilación de sus artículos para la revista.
Pues bien: Me puse a leerlo y no he parado, descubriéndome el sombrero ante él. Dejo constancia de varias impresiones de su lectura:
1.- La de comprobar cómo la crisis nos ha clarificado las ideas sobre unos cuantos conceptos económicos. Lo que antes interpretabas únicamente como intuición, con ciertos dificultades y fallos, ahora es de claridad meridiana.
2.- Notar, en este sentido, cómo los cuatro años transcurridos desde la escritura del libro han cambiado la impresión que nos causan las cosas. Lo que era de una presencia constante, día sí y día también, como " la prima de riesgo", ha pasado a un segundo discreto plano. Esos movimientos de empobrecimiento del país para que sea más competitivo, como instrumento básico de la política económica de la derecha, se ve ahora de una forma más nítida, por las consecuencias alcanzadas.
3.- La facilidad de lectura de los escritos de Enric González, sin por ello bajar el nivel de exigencia en cuanto al uso de los conceptos. Provoca en unos temas en principio muy áridos una lectura de lo más jocosa. Clave es esa introducción de divertidas frases comparativas utilizando cuestiones de la vida más inmediata en medio del océano ese de las páginas color salmón de los diarios.

Se verá que la autoría del libro es doble. Darío Adanti intercala sus capítulos ad-hoc de cómic para aclarar los mismos conceptos sobre los que ha ya previamente aclarado Enric González. Igual están muy bien, pero no puedo juzgarlos. No apeteciéndome su aparente desorden después del prodigio de orden y racionalidad de los capítulos escritos, me he ido saltando sus capítulos. 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...