sábado, 26 de agosto de 2023

El Incógnito. Rafael Sánchez Ferlosio. Apuntes para una biografía (J. Benito Fernández)


No sabía ni de su existencia, pero me han regalado este libro sobre un escritor que me es muy querido, “El Incógnito. Rafael Sánchez Ferlosio. Apuntes para una biografía” (J. Benito Fernández, Ándora Ediciones, 2017) y, si debo juzgar por su introducción, me parece que me encuentro ante una lectura apasionante.
Una anécdota ahí leída, para abrir boca, que ya había oído por boca de José María Carandell. Intentando avanzar el dibujo de dos o tres facetas diferentes y contradictorias del biografiado, J. Benito Fernández habla en un momento de uno de los Ferlosios detectables, “El cinegético”:
“Hasta finales de los años sesenta Ferlosio cargó con la escopeta al hombro y descargó pólvora y perdigones sobre perdices, conejos, patos, fochas, tórtolas, becadas, zorros… Fue hasta que un día su hija Marta, de gran ascendiente sobre su padre, le preguntó qué le habían hecho esos animalitos, por qué los mataba. Rafael sufrió un espeluzno y no tuvo más argumento que la renuncia a la caza.”

 

jueves, 24 de agosto de 2023

Le principe du clap (Yann Dedet)


François Truffaut, Maurice Pialat, Philippe Garrel, Claire Denis, Pascale Ferran,… Éstos son algunos de los directores de cine para los que ha trabajado como montador Yann Dedet. Fue entonces ver en una revista una nota que decía que había publicado este libro de memorias (“Le Principe du clap”, P. O. L. Éditeur, 2022) y entrarme unas ganas locas de hacerme con él.
No es, sin embargo, éste un libro en el que hable de su experiencia con esos autores. Tiene mucho más de artefacto literario que de otra cosa, es verdad que asentado en sus experiencias juveniles. Toda una segunda parte habla de un periodo algo posterior en que tuvo que internarse en un hospital para una operación, con una prosa llena de metáforas y rodeos lingüísticos, que mi pobre francés me ha dejado en ascuas sobre sus verdaderas revelaciones, más allá de ese ebrio nirvana poblado de enfermeras que ni siquiera sé si he entendido correctamente.
Pero en su primera parte, aún con lenguaje complejo, sí que se entiende claramente que es la narración de su stage en 1965, recién cumplidos los 19 años, en unos grandes laboratorios cinematográficos parisinos, paralelamente a su torpe aprendizaje en la vida amorosa.
Y ahí, sin abandonar la forma enormemente poética y autoirónica que preside todo el libro, hay un extraordinario documento hoy casi arqueológico sobre el proceso industrial seguido por la película de celuloide en la época. Como él fue trabajando en los diferentes departamentos, puede explicar todas y cada una de las transformaciones que se iban dando sobre el producto del rodaje de un film. Quizás baste leer los nombres de unos cuantos de sus capítulos:
-Primer positivo o Servicio Producción
-Servicios Etalonaje negro y blanco, y color
-Servicio de impresión de película (tirage)
-Servicio Truca
-Último Positivo o Montaje Negativo
-Regreso a etalonaje
-…
Ese “clap” del título, correspondiente a la “claqueta” en español, viene a ser en cierta forma protagonista de todo el proceso. Marca el punto de referencia a seguir de muchos de los trabajos que se detallan, de forma muy amena, en el libro, que me ha sumergido y aclarado sobre un mundo, con la adopción del digital, ya hoy totalmente desaparecido.

 

viernes, 18 de agosto de 2023

Libros de cuentos japoneses ilustrados

Una pequeña exposición en la Biblioteca de la Prefectura de Kioto, con unos preciosos calendarios y libros de cuentos japoneses ilustrados, editados en varios idiomas.










 

jueves, 17 de agosto de 2023

Castillos de fuego (Ignacio Martínez de Pisón)


¡Qué recuerdo ese de los veranos del dolce fare niente, leyendo una apasionante novela en una hamaca de cuerdas colgada entre dos árboles!
Imposible ahora, porque no sé ni qué árboles podrían dar sombra y soportar el peso de la hamaca pero, de alguna forma, eso de estar pendiente de los avatares que narra una señora novela me ha pasado estos días con “Castillos de fuego” (Ignacio Martínez de Pisón, Seix Barral, 2023).
Porque se trata de un trabajo brutal de documentación de un terrible periodo (La inmediata postguerra española), pero respondiendo a las reglas de una novela clásica donde las haya. Son seis capítulos, ambientados en seis periodos semestrales, entre 1939 y 1945, en cada uno de los cuales se va saltado a las acciones de unos u otros personajes, que mantienen una cierta relación argumental entre ellos.
La conduce un narrador omnipresente, que se mete hasta en los pensamientos de todos y cada uno de los personajes, representantes de la tremenda escabechina que sufrieron aquellos pocos supervivientes que tuvieron el arrojo de plantar cara a la dictadura o, por el otro lado, sinvergüenzas que se aprovecharon se su posición, pasando por los que tuvieron que apechugar con las penurias y e injusticias o se dejaron finalmente convencer que traicionar a los suyos era el único camino que les quedaba.
Con estos mimbres, lo que tocaría sería estar ante un dramón de notoria truculencia, pero Ignacio Martinez de Pisón se las arregla para, sin dejar de ir informando de la auténtica salvajada que dominó el periodo, sin dejar de apuntar la crueldad que también se cebó entre los en principio héroes de la historia, dulcificar a base de buen humor la partida.
No solo hay una gran habilidad para ir transmitiendo de forma muy amena los hechos documentados que ha ido recabando, sino que su proceder actúa en varios, a veces sutilísimos, niveles. No se me ha escapado, por ejemplo, sin nombrarlo él directamente, el discreto segundo plano que ocupaban las mujeres franquistas, a su bola mientras sus maridos hacían grande España y su patrimonio familiar que ellas dilapidaban, mientras que las circunstancias hicieron adquirir un protagonismo importante a las mujeres de los vencidos.
Sentado ese buen regusto dejado por la novela, una duda me asalta. Creo haber pillado un error de ambientación que, al leerlo, me ha hecho instintivamente distanciarme por un momento de la trama, para centrarme en su carpintería. ¿Debería intentar comunicárselo al autor para que pueda corregirlo en una eventual segunda edición o sería una descortesía, porque parecería que pongo en evidencia la fiabilidad de un libro que no dudo en calificar, con sus imágenes tan bien trasmitidas, de definitivo para la conceptuacion del periodo?

 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...