Yendo por la calle conversando, una amiga me recomendó el "En defensa de los ociosos" de Robert Louis Stevenson en su edición de Gadir, transmitiendo tan bien la pasión desprendida de su lectura que me paré un momento, cogí bolígrafo y libretita y anoté el recado. Siempre me gustó mucho Stevenson, aunque hacía mucho que ya no lo leía, y el tema del librito parecía estar hecho para mí.
Al poco tiempo lo tuve en mis manos, y alguna frase leída a la tuntún, su estupenda edición, me acabó de convencer y lo cogí para comprarlo, cuando me recordaron que debíamos ir a nuestra librería para comprar todos los libros pensados para navidades, y podíamos hacerlo parte del paquete.
En nuestra librería estaba "En defensa de los ociosos", pero no en la edición de Gadir, sino en la colección Great Ideas de Taurus, que no es que sea en absoluto una colección mal diseñada. Sin conocer a los traductores de una y otra edición estuve dejando y cogiendo, indeciso, el librito de la estantería. Lo dejaba cuando veía que el placer de tenerlo abierto entre las manos no era el mismo que el sentido con el otro. Lo volvía a coger cuando pensaba que la cubierta y contracubierta, el tamaño del libro de Taurus también estaba bien, y cuando me daba cuenta que, a parte del buscado, esta edición llevaba más textos de Stevenson que la otra. Y ya estaba ahí, y a ver cuándo volvería a la otra librería. Acabé comprándola.
Pese a que "En defensa de los ociosos" es un texto muy corto, no lo he leído de un tirón. Por cansancio acumulado, poniéndome a leerlo por la noche, me quedé dormido con él en las manos un par de veces, y he hecho de él una lectura demasiado atolondrada, con momentos que me han parecido radiantes, y he subrayado, pero otros que me parece he pasado leyéndolos, pero sin enterarme.
Ahora me digo que posiblemente me haya vencido la avaricia de tener más relatos por el mismo precio, y que la caja tipográfica del librito de Taurus, muy llena, puede ser la causante del atolondramiento de mi lectura, y que eso no habría pasado con la de Gadir.
Manías mías...


