lunes, 30 de noviembre de 2020

Handke y Millás


Acabábamos de seguir una entrevista que le hicieron a Juan José Millás para la Fundación Telefónica, bastante divertida (enlace abajo). Quizás lo mejor fue su relato de la historia que cuenta la Espasa en su entrada para la palabra “muerte”, pero empezó hablando de cómo interferían los ruidos caseros (y su repentino cese) en la (no) productividad en su escritura.
Acabada la entrevista, retomé la lectura del “Ensayo sobre el Jukebox”, de Peter Handke, que compré porque sabía que lo había escrito en una estancia por España. En el librito dice que se asentó, tras pasar por Logroño y Zaragoza, en Soria, pero curiosamente habla también de su selección del lugar precisó para escribir, con tal de no ser molestado por ruidos y otras hierbas en el momento de ponerse a ello:
“(...) ahora necesitaba un lugar adecuado para su ensayo: quería empezar, al fin, mañana mismo. ¿Arriba, en una de las dos colinas, o abajo, en medio de la ciudad? Arriba, y fuera siempre de la ciudad, se volvería a sentir quizás demasiado apartado; y entre las casas y las calles demasiado oprimido. Una habitación que diera a un patio interior le resultaba demasiado melancólica; una que diera afuera, a una plaza, le apartaría demasiado de su trabajo; una que diera al norte tendría poca luz para escribir; en una que diera al sur, el papel, cuando hiciera sol, le cegaría; en la colina pelada entraría el viento; en la que tiene bosque estarían ladrando todo el día los perros de los paseantes; en las pensiones -las exploró todas- los vecinos estarían demasiado cerca; en los hoteles, también dio una vuelta por todos ellos, ahora, en invierno, para los sentimientos que le acompañaban al escribir, tal vez estaría demasiado solo.”
El enlace prometido:


 

martes, 24 de noviembre de 2020

L'Aventura de Port Aventura (Josep Oliveres)



¿Un libro sobre Port Aventura? ¿Por qué no? Varios, debieran haber. Y más si consideramos lo que dijo ayer Josep Oliveras, el autor de éste, en su presentación en sesión on-line de la Societat Catalana de Geogràfia, de que es posiblemente el segundo mayor proyecto económico y urbanístico desarrollado en Cataluña durante la época reciente, después de las olimpiadas. Con las olimpiadas centrándose -en principio, que no sólo- en Barcelona, mientras que Convergencia decía que el Parque de Atracciones (Pujol: “En vull un!”) era para beneficiar, en contrapartida, a toda Cataluña...
Pesqué alguna cifra y ciertos datos de la sesión, que se centró, como el libro, hasta 2014, sin tocar, pues, las fantasías -¿imagen de futuro para el país, con casino incluido?- de Barcelona World:
-825 Ha afectadas. Francesc Santacana, de Urbanismo en Tarragona, destacó varias veces que eran en su mayoría “de secano”, siendo “mínimas” las de regadío. Fueron todas expropiadas por el bien ese global...
-Interesantísimo el continuo cambio de los agentes en el tema, desde los estudios Universal hasta La Caixa, pasando por la cervecera Busch (interesada, como todos, más por la cuestión inmobiliaria y hotelera que en el propio parque de atracciones) y Javier de la Rosa.
-Por el medio una disgregación de municipios (Salou de Vilaseca), con intervención activa del Tribunal Supremo y todo, y leyes exprés para la ocasión.
-Incremento de población, de unos 18.000 en 1984 a unos 50.000 en 2014.
-Incrementos enormes del suelo urbanizarle y del PIB de la zona. Unos 80 hoteles y cerca de 40.000 plazas hoteleras en 2014.
Todos parecían estar de acuerdo en los beneficios de la bicha. Hasta se habló del respeto con la naturaleza, con el rescate de parte de la peligrosa zona de la petroquimica para convertirla en jardín público. Será que a mí ese modelo de crecimiento -¡qué le voy a hacer!- no me entusiasma.

Es una fotografía tramposa, por anterior. La playa de Salou antes del boom de la ciudad de la costa.

De este tipo eran los paisajes expropiados para hacer el Parque temático y sus zonas colaterales.

¡Allá está! Antes, un terreno de golf.

El núcleo de la parte superior es Vilaseca, en la costa, Salou. El parque temático afecta a toda la enorme superficie de color crema. Inicialmente, a ocho metros de tanques de la petroquimica.

Cap Salou.

Luego.

Cuando se empezó a construir. Parece que se inició con el golf. Dice Oliveras que la cosa (las compras e inversiones) avanzaban a fuerza de noticiones en la prensa sobre qué se iba a hacer esto y aquello

Suelo urbano en 1987

Y en 2017.
 

viernes, 20 de noviembre de 2020

El hijo del chófer


Este libro se va a leer, con fruición, un montón. Vaya pronóstico más fácil que hago, ya que el mismo Jordi Amat, su autor, en la conversación con la que facilito enlazar abajo, comenta que cuando aún no ha salido a la calle la segunda edición, sus editores (Tusquets en castellano y Edicions 62 en catalán) ya están preparando la tercera.
“El hijo del chófer” es Alfons Quintà, que lo fue todo en el mundo de la comunicación en Cataluña (Director de la edición para aquí de El País y luego de TV3) para, alcanzada la cima (una cima que revela las cloacas del poder por estos lares), sufrir una decadencia personal que acabó con él asesinando a su mujer y suicidándose.
Si alguien no sabe aún quién fue Quintà (del que ahora surgen por todos lados unas descalificaciones de todo orden -merecidas al completo- que no corrían en su momento) que vea lo que dice Amat en este vídeo. Y si tenía idea de todo ello, que lo vea igualmente, que verá ampliar sus conocimientos una enormidad. Ambos -a mí me ha pasado- incrementarán enormemente sus ganas de leerlo.
Y, ya puestos, de leer las nuevas revelaciones que también dice en el vídeo le han llovido ya con el libro publicado. Una concreta que explica define al personaje, realmente, como aterrador.



 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Aforismos (Leonardo da Vinci)


Me encanta cuando refleja al científico que era, siempre pendiente de experimentarlo y explicárselo todo:
-“Los músculos con sus tendones obedecen a los nervios, como los soldados a sus capitanes; y los nervios están subordinados al cerebro, como los capitanes al supremo comandante (...). El cerebro es el sitio del alma, cuya proveedora es la memoria y cuya mensajera es la sensibilidad”.
-“Un vaso de arcilla cruda, sí se rompe, puede repararse, pero no el de arcilla cocida”.
-“Las palabras que no satisfacen al oyente, le causan fastidio y disgusto; ello se manifiesta generalmente por copiosos bostezos. Cuando hables, pues, a hombres cuya benevolencia quieres captarte, si observas en ellos tales muestras de aburrimiento, abrevia tu discurso o cambia de tema; si no lo haces, recogerás en vez de la benevolencia que deseas odio y enemistad”.
-“Los mariscos son animales cuyo esqueleto es exterior”.
-“El extremo del ala del pájaro avanza en el aire como lo hace la extremidad del remo en el agua o el brazo (o mejor la mano) del nadador debajo del agua”.
O las aseveraciones ejemplares, tipo:
-“Es imposible amar algo ni odiar algo sin empezar por conocerlo”.
-“La paciencia obra contra las injurias como los vestidos contra el frío. Si multiplicas los abrigos según la intensidad del frío, este no podrá perjudicarte. Así, frente a las injurias redobla la paciencia y ellas no podrán alcanzarte”.
-“Debes reprender en secreto a tu amigo y alabarlo en público.”
-“Mal haces si alabas, y peor si reprendes una cosa que no entiendes bien”.
Compré el librito, según consta en un sello que solía imprimir en su primera hoja, en diciembre de 1999, en una época en la que mostraba una absurda atracción por los aforismos. Según parece, leí la primera noche, con provecho, unas cuantas paginas, para luego dejarlo entre los pendientes de leer... hasta ahora.
Diría que es un proyecto editorial mal resuelto. Los extractos de frases de Leonardo tomadas de aquí y de allá -que esto es en realidad- están agrupados en unos capítulos bastante arbitrarios, sin que su contenido parezca siempre bien asignado. En la introducción ya se señala que junto a cosas magníficas, hay otras “de escasísimo valor”. ¿Qué sentido tiene? Los últimos capítulos, un bastante absurdo cajón de sastre que poco tiene que ver con el resto del libro, me los he ido saltando de forma acelerada.
(Leonardo da Vinci. “Aforismos”. Selección, traducción y prólogo de E. García de Zúñiga. Editorial Óptima, Barcelona 1999, tercera edición)


 

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...