Llibres - 60
Hoy en día me temo que meterían en la cárcel por sus fotografías de niñas al bueno del Reverendo Dodgson o, si no, cuando menos, pondrían en ellas un rectángulo negro a cada niña, tapándoles los ojos.
Por suerte, practicó su afición hace bastante tiempo, y así podemos ver aún sus fotografías, disfrutar de sus tratados sobre lógica, o leer el cuento que escribió para su amiguita Alice Liddell.
(Thames and Hudson -Londres- i Franco Maris Ricci -Milan-, 1980)

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