Leímos "La vida ondulante" (Renacimiento,2011) en una playa de Rodiles desierta, justo antes de ocultarse el sol.
Y hemos esperado a estar en otro sitio similar (en esta ocasión en una playa de Empuries) para leer "El cuaderno francés" (Huacanamo, 2012).
Recomiendo la experiencia con cualquiera de los libros de aforismos de Ramón Eder. Uno aclara la voz y va leyendo uno tras otro, con una pequeña pausa entre ellos. La sonrisa está asegurada, de tanto en tanto salta la carcajada. Muchas veces una mirada cómplice entre ambos, diciendo "¡Qué bueno!" Escribo aquí dos o tres de los que hemos coincidido en reverenciar: Malévolos, cinematográficos, tiernos,...
- "Dejó de salir a las noches, quiero decir que se casó"
- "Oír nuestro nombre por los altavoces de un aeropuerto nos asusta. Parece que nos llaman del cielo".
- "La mujer friolera nos inspira medios de calefacción"
Y muchos más...


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