lunes, 8 de julio de 2013

Lo que cuenta es la ilusión


Llibres – 99
Como ya lo he leído por aquí, no importará a sus editores verlo reproducido ahora:
“¿Suena el teléfono de madrugada? Serán los amigos, que están de ronda, y vienen a arrancarte del sueño para que te tomes con ellos las copas del amanecer.
¡Ah, pero no, no puede ser, eso fue hace mucho!...
¿Suena el teléfono de madrugada? Ve preparando la corbata negra.”
Es, en este caso, una de las muchas entradas, la 19.533 concretamente, de este dietario suyo que recoge buena parte de las notas de Ignacio Vidal-Folch, que van desde la 18.801 hasta la 20.008, escritas de 2007 a 2010. Notas que se alargan desde unas líneas, como ésta, hasta varias páginas, según tenga el día o las ganas de ficción, que también emergen por ahí.
Había leído alabanzas ditirámbicas del libro, pero debo reconocer que me daba un poco de miedo su lectura. Podría tratarse de un dietario en exceso literario, o demasiado erudito, que me dejara fuera de juego a la primera de cambio. Pero no es así en absoluto, me he emocionado y reído un montón con su lectura, y por eso ahora aparece en esta serie de libros que me han marcado y que aún tengo por casa. En este caso porque lo he acabado ahora mismo de leer…
Son reflexiones de escritor, o de espectador atento a las cosas. También cuaderno de notas que recogen todo aquello que ¡-quién sabe!- puede tener uso en una novela más adelante. De hecho, se trata de un libro con cientos de relatos, al menos uno detrás de cada número de esos.
Uno va dibujando, a partir de la lectura de cada una de estas entradas, un perfil del autor que, debo confesar, me ha caído la mar de bien. Y hasta puede verse identificado con quien ve o quiere pensar en la dignidad de viejos tratados como niños en un asilo (página 88); sabe condensar, asombrado, las fases hasta la total desaparición de éstos (141); investiga interesado por tiendas especializadas las diferentes características de los colchones de hoy en día (241); relata su accidente de moto como si se tratase del reciente tuyo en bicicleta (213); se autodefine de forma casi risible (49); llega a identificar el sonido de los móviles de las víctimas de Atocha para dar cuenta de la magnitud de la catástrofe (54); despotrica contra gente que ha perdido la compostura en la educación de sus hijos y lo predica alegremente (21); o suelta una copla como ésta:
Veracruz no es Vera Cruz
Santo Domingo no es Santo.
Ni Puerto Rico tan rico
Para que lo veneren tanto.
Chapeau, Ignacio!
Ignacio Vidal-Folch – “Lo que cuenta es la ilusión” 

(Destino, Barcelona 2012) 

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