jueves, 19 de junio de 2014

Lezama Lima


Con ganas de ponerlo todo en poco espacio, lleno las frases de paréntesis o guiones, haciendo casi ilegibles los textos. Pero si no, coloco bastantes comas, para acortar recorridos de lectura y que ésta resulte digerible. Alguna vez he releído la cosa y he visto que más de una coma resultaba perfectamente prescindible…
Ahora he leído una carta de Cortázar (en “Cortázar de la A a la Z”, en la voz “corregir”) que viene en mi ayuda, y hasta me absuelve:
“Me acuerdo que mientras lo ayudaba a Lezama Lima a revisar la edición mexicana de ‘Paradiso’, le dije: ‘Hay páginas en que has metido demasiadas comas, que rompen el sentido de las frases y complican las cosas’. Me contestó: ‘Lo que pasa es que como soy asmático, mi ritmo de escritura tiene que coincidir con mi ritmo respiratorio’. Me dejó K. O. de una sola piña, no te parece?”

Yo, aunque sin crisis –toco madera- desde hace muchos años, también soy asmático. 

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