He ojeado “Barcelona vista pels grans fotògras” (Ignacio Vidal-Folch y Paco Elvira. Lunwerg, 2013). Cuenta Ignacio Vidal-Folch en su introducción (una de esas piezas, con observaciones muy brillantes, a las que nos tiene acostumbrado), que el compilador de las fotos, el fotógrafo Paco Elvira, falleció inesperadamente el día antes del que habían quedado para poner orden a la selección que él mismo había efectuado.
Yo he echado a ese motivo la culpa de que el libro no me haya entusiasmado. Contiene, desde luego, buena parte de las mejores fotografías que se han hecho sobre la ciudad. Pero quizás la abundancia, la mezcla de tantas de tan diferente estilo, el que después de ver una que te atrapa la vista por un buen rato te encuentres con otra en la que apenas reparas, porque no es del estilo que te interese, hace que no me llegue en su conjunto a la altura a la que, naturalmente, me habría de llegar. Es, seguramente, una opinión personal, pero, aunque ya sé que el libro tiene la idea de exhaustividad, habría preferido más concentración, o un orden interior más riguroso, que no colocase lo que considero una mirada banal, o demasiado vista ya, detrás de una profunda y atractiva radiografía.

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