He abierto con una cuña, entre otras lecturas, la de este libro que registra una larga conversación, en varias fases.
En su prólogo, Itziar González explica su origen. Le plantearon un libro sobre ella, parece que buscando, fundamentalmente, que explicara su experiencia como concejal del casco antiguo de Barcelona, y las circunstancias de su dimisión. En vez de eso, ella derivó el proyecto hacia una conversación a dos voces que, significativamente, tiene lugar entre dos personas con pensamientos divergentes y, sobre todo, que se llevan 15 años. El procedimiento no soslaya, ni mucho menos, el relato de ese crudo estado de cosas que acabó con la experiencia institucional de ella, pero ofrece, adicionalmente, un cierto retrato de cambio generacional y de panorama actual de alternancias.
No es un mal método éste del diálogo para divulgar ideas. Fui lector juvenil de los que se inventaba Malatesta para trasmitir la buena nueva de sus ideas anarquistas. Curiosamente, si ahora pienso en ellos (no he podido repasarlos, forman parte de esos libros que prestas entusiasmado, y nunca te devuelven), recuerdo mi escepticismo ante la respuesta a la pregunta del adoctrinado de turno sobre si sería posible vivir sin policía o ejército. Era algo así como que, ya que estaríamos en una sociedad ideal, nos apañaríamos entre todos para vivir pacíficamente y en armonía. Pues bien. El libro de González/Otero acaba precisamente preguntándose eso mismo de la necesidad de ejército y policía en un mundo nuevo al que han viajado envalentonándose al ir desarrollando sus ideas. Por suerte, en esta ocasión de acuerdo, los dos se muestran cautos y tocando de pies al suelo y, sin ofrecer una clara solución, sólo plantean que el debate de la seguridad será uno de los principales por abordar.
La confrontación entre los dos está servida desde el primer momento. Itziar González arquitecta y urbanita, Iago Otero ambientólogo y ruralista, partidario del decrecimiento. Él, beligerante, ella, conciliadora, intentando sumar gente al carro de lo común.
Repasa el diálogo inicialmente los hechos biográficos y laborales de ambos. Itziar saca a colación en repetidas ocasiones a su familia. Iago reconoce la influencia de Martí Boada, directa e indirectamente (hice una excursión por la Vall d'Olzinelles con él, y me quedaron grabadas muchas de las cosas sobre bosques y el fuego que desarrolla).
Hay que reconocer que el formato que ha escogido para lo que iba a ser su biografía tiene sus riesgos. Ella se muestra totalmente en público, incluida su porción de idealismo y ocasionalmente exceso de auto consideración, hasta esas dudas abiertas sobre si peca de cándida. Llega, en todo caso, al punto más esclarecedor -y el más terrible- cuando retrata cómo funcionaban -funcionan- las cosas en ese entorno de clientelismo, que llama ella, que flota por las administraciones públicas, los grandes intereses que están destrozando la vida de la ciudad, etc. Ya sólo por obtener ese tan certero y escalofriante retrato vale la pena la lectura del libro.
Por el final, con ya toda esa base, el diálogo vuela hacia terrenos estratosféricos. Ella, planteando varias fases a las que ir ascendiendo en espiral, desde esa idea de que la asunción de la actividad política por parte de la gente resolvería muchas cosas, hasta una revolución total unos cuantos pisos más allá. Él sacando punta al decrecimiento,
al que le da al final un empujón que, personalmente, a mí, que atiendo con curiosidad al movimiento, me hace dudar si no se considera ya un objetivo per se, más que un medio para.
La foto de la portada (de Jordi Mota) refleja bastante bien la línea de las ideas del libro. Ellos están sobre las ruinas de una ciudad, de toda una sociedad. Hay que ver qué puede reciclarse y aprovecharse para construir algo nuevo, que plantean por el final. Aunque hay cosas sueltas por el texto que ya cuestiono (aún dentro de la admiración que me causa la postura de ella), ésta es la parte que estando donde estamos, la verdad, veo hasta algo surrealista. Yo aconsejaría ir paso a paso, partiendo de lo evidente, que hay tanto...
(Itziar González y Iago Otero. - "Revoltes". Ediciones Dau, 2014)

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