lunes, 26 de septiembre de 2016

Arquitectura y lágrimas


Parece que provocó gran impacto entre arquitectos. Por estos muros he leído comentarios laudatorios sobre este fotolibro, "Arquitectura y lágrimas", a Antoni de Moragas y Pancho Ayguavives, por ejemplo. Tuvo el acierto, según deduzco, de concentrar la mirada, por una vez, en los horrores en vez de en los proyectos arquitectónicos bien diseñados. Los espantos rompedores del entorno, así acumulados, quizás tuvieron efecto preventivo ante males a punto de perpetrarse, o a lo mejor hicieron que alguien se diera cuenta de lo que, por su presencia por todos lados, le había pasado desapercibido.
Siempre he estado del lado de su intención, pero creo que también debo ser sincero. Viendo ahora las imágenes de esta página reproducida, hasta me entra una cierta simpatía por esos rótulos, seguramente de plástico, hechos sólo con intención llamativa, y sin reparar en su entorno. Quizás me hablen hoy de una época más sencilla, de intenciones más inmediatas, frente a una actual en la que, sin olvidar posiblemente el plástico, se las dan de buenos diseñadores.
Quizás en el caso de los edificios sea más difícil una mirada hasta condescendiente como la que he mostrado.

 

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