Amador Vega dando su charlita en el auditorio a una sala repleta de gente que llevaba una pegatina que decía "Visita guiada".
Hace un tiempo, Patricia Almárcegui reflejaba por aquí, Perejaume al margen, cierta decepción ante "La máquina de pensar. Ramón Llull y el ars combinatoria", la exposición que estará en el CCCB hasta el 11 de diciembre. Yo vengo ahora de salir indignado no de la exposición, que se puede decir que no he visto, sino de la maniobra del mismo CCCB.
Me explico: Suelo hacer una primera visita a las exposiciones del Centro con los recorridos introductorios que ofrecen los propios comisarios de cada una. Por la experiencia confrontada con otras a las que he acudido directamente, sin filtro alguno, sé que con el comisario por el medio haciendo ese papel se les saca un rendimiento muy superior. Pues bien: No pude acudir a la primera visita comentada por Amador Vega, el comisario de la exposición sobre LLull, y he esperado a esta segunda también anunciada. Pero resulta que el CCCB ha gestionado y obtenido una de esas sinergías que tanto se buscan últimamente, y vaya si le ha resultado. Ahí estaban concentrados, me da la impresión, los amigos (casi todas amigas, por cierto y, como en casi todas las actividades culturales, no muy jóvenes) de todos los museos barceloneses. Llenaban el auditorio, donde Vega ha hecho una escueta introducción de diez minutos, para luego soltar a las fieras (un mínimo de dos autocares bien repletos) a que se enfrentasen ellos solos con Llull.
"Nada se explica por sí mismo, sino a través del otro", he entendido que decía Amador Vega que era una de las conclusiones de la obra de Llull. Esos otros, ya que él no ha explicado nada, supongo que eran los diferentes artistas que presentan obra en la sala, en conexión cósmica con el legado de Llull. No me he entretenido a analizar las diferencias entre ellos, aunque aunque éstas fueran -según he anotado también en el auditorio- las que garantizan la convergencia.
Llegados a este punto, seguramente debería haber aplicado las dos ideas básicas que nos ha comunicado también el comisario en el auditorio como las de todo Llull: El movimiento y la interconexión. Ésta última es la que te puede hacer relacionarlo con Liebniz, Oteiza, Cirlot y los demás de los que se ven por ahí frases, pensamientos u obra. Lo primero, el movimiento, es el que he aplicado para escaparme rápido de la marabunta, tras haber intentado entender eso de que "la raíz de un árbol es una rueda" (Perejaume).
La impresión de viñeta de cómic de las bellas ilustraciones de los libros de Ramón Llull, reforzadas...
... por las ocho o nueve pantallas gigantes exhibiéndolas a modo de cómic gigante, con animación.
Reproducción de la máquina de calcular de Leibniz.
(Leibniz). Uno concluye que en este país no se calcula, que no se calcula nada...
Jaume Ayats cantando él mismo en el coro que dirige, ofreciendo la banda sonora -en verdad touchant- de la gran pantalla con la pieza de Perejaume.
La raíz del árbol es una rueda.
La explicación de Perejaume.










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