jueves, 21 de diciembre de 2017

Sobre el agua (Ramón J. Soria Breña)


El resultado de las elecciones catalanas (deriva hacia la derecha y perseverancia en la idea de un nuevo Estado Catalán) me temo que, entre otras cosas, supondrá la puntilla para ese nuevo Ajoblanco que tantas esperanzas concitó cuando anunció su nueva aparición. Estoy leyendo ahora su segundo número y, aunque me gusta un poco más que el primero, por otra parte tampoco es que se diga uno, viéndolo, que fuera a arrasar y que tenía el futuro asegurado.
Anoche, no obstante, antes de conciliar el sueño, di con el artículo de Ramón J. Soria Breña "El oscuro caso de los embalses franquistas y el agua verde de la democracia", que aporta una información interesante, de esas a tener en cuenta si hubiera una preocupación global sobre las políticas para garantizar un futuro. Establece un diagnóstico demoledor, que no he visto haya cundido y haya sido puesto como ejemplo de las cosas a abordar en las recientes costosas campañas políticas:
- "Es el regadío el que consume el 84,3% del agua de España. El abastecimiento a la población y el consumo industrial apenas gastan el 15,7% restante".
- "La agricultura española no derrocha el 84% del agua pública para producir los alimentos que vemos en nuestros supermercados: sólo una parte, y cada vez más pequeña. (...)".
- "Se ha incrementado el cultivo de variedades vegetales como el maíz, que necesita grandes cantidades de agua y cuyo fin es servir de alimento al ganado vacuno intensivo (me parece que podría dejarse en ganado intensivo en general, para incluir en Cataluña un porcino que aporta otros dolores de cabeza), un herbívoro que debería comer hierba verde o seca y no semillas con una alta concentración de azúcares que lo enfermarían si antes no fueran sacrificados."
- "Al mismo tiempo que se incrementa el consumo de agua año tras año para regadío, disminuye la riqueza que genera el propio sector agrario."
- "En EE.UU. ya se han demolido más de 600 presas, la mayoría a petición de sus propietarios por los crecientes gastos de mantenimiento y los seguros de riesgos derivados del envejecimiento de sus materiales."
Y acaba por avisar que es más que probable que unas compañías eléctricas que se hicieron con la propiedad de las presas españolas durante el franquismo, sin unas claras contraprestaciones, empezarán a traspasar al erario público su titularidad, viendo que dejan de producir el rédito esperado. Y más cosa ligada con la pobreza del agua que dejan escapar por los cauces de los ríos las presas.
Una de las cosas que nos debiera preocupar y ponernos a hacer planes serios para el futuro...

 

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