Dejando a un lado libros bastante más densos que tengo pendientes me he ido hacia la ligereza y la facilidad lectora y he hecho una cuña para leer este "Aquella porta giratoria" (Lluis Foix, Destino, 2016)
La puerta giratoria era la que había en la entrada de la sede de La Vanguardia de la calle Pelayo y, mucho más que una biografía personal del que, entrando de traductor recién acabada la carrera de periodista y pasando por corresponsal en Londres y Washington, llegó a ser director del periódico barcelonés, el libro es un conjunto, en general muy amable, de semblanzas de los periodistas y gente de La Vanguardia desde 1970 (con alusiones a alguna etapa anterior) hasta casi nuestros días.
Es de estos libros que, queriendo ser muy digeribles, prometen anécdotas de todo tipo y acaban por incluir casi por obligación frases sobre todos los característicos que sentaron sus reales en la dirección, redacción o en cualquier puesto del rotativo. Tomado así, me ha gustado saber detalles, por un lado, de las costumbres de, por ejemplo, el Conde de Godó, por aquello de la curiosidad malévola. Por otro lado, saber de los orígenes, que desconocía, de un Jaime Arias.
Queda también de su lectura el gusto de recuperar nombres que veías y leías continuamente durante la infancia por las páginas de La Vanguardia, como ERO o Manuel del Arco, a los que ahora ya puedes situar un poco mejor.

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