sábado, 27 de julio de 2019

Barcelona y Madrid (J. M. Martí Font)


No me ha aportado tanta información como hizo su anterior “La España de las ciudades“, quizás porque en este “Barcelona y Madrid” Martí Font trata de dos que me son muy próximas y sus cuitas se airean constantemente por todos lados.
El subtítulo lo dice todo y es fácil deducir a cuál de las dos ciudades corresponde el auge y a cuál la decadencia. De hecho, el libro corrobora la tesis de dos artículos de Pasqual Maragall que son citados por su principio. Separados entre sí dos años, llevaban por título “Madrid se va” y “Madrid se ha ido”. Fueron escritos hace tiempo y ahora ya Madrid no sólo se fue, sino que, por todas las razones que apunta, está bien lejos. Entrando en materia, va desgranando los diferentes sectores (transportes, financiero, cultural) y los cambios y posturas políticas que han ido llevando a la situación actual desde épocas en las que la comparación era posible. En algún momento uno ve que J. M. Martí Font quiere hablar de algún entorno en que no todo está perdido y en el que Barcelona parece aún tener arrestos para plantar cara y salir airosa. Pero inmediatamente alguna idiotez de quienes nos gobiernan, por ejemplo, le pone de nuevo intranquilo y parece llevarse sus esperanzas.
Impresiona bastante el panorama viendo todo el proceso desequilibrador de forma estructurada y constante. Resulta apabullante. Y, como he apuntado, varias de las cuestiones explicadas no las conocía o al menos no tenia tan claras como después de leer el libro. He subrayado algunas, que ahora transcribo:
De Madrid:
-Su posición como ciudad puente con Latinoamérica, y no solo por Barajas. La enorme concentración financiera en ella de capitales e inversiones de ese continente.
-Que tuviera ya 12.000 habitantes en el siglo XI.
-La Operación Chamartin, convertida actualmente en Proyecto Distrito Castellana Norte.
-La existencia del Centro de Arte Dos de Mayo en Móstoles.
-La Colección de Arte Contemporáneo de las Américas en el edificio Tabacalera.
Y sobre Barcelona:
-que “las empresas concesionarias cobran cada año más de 200 millones de euros en concepto de explotación de estaciones (de metro) que aún no han entrado en funcionamiento”.
-ese peligro “de convertirse en Marsella, que fue la segunda ciudad de Francia, con un gran puerto, con comercio e industria, pero que hoy en día es una ciudad colapsada sin un proyecto claro, una ciudad empobrecida”.
Eso último sobre mi ciudad lo he juntado con la impresión que me dejó en su día una pequeña estancia en la ciudad francesa y me ha dejado con un fuerte desasosiego.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...