De vez en cuando es imposible no soltar la carcajada ante alguna de las muchas cosas que cuenta Javier García Pelayo en el primer volumen de su “Sobre la marcha” (Serie Gong”), un libro de memorias que dirías que instaura un nuevo estilo.
Esta foto -y su correspondiente pie de foto- aparece algo despistada, en un tramo en el que explica su vida sentimental, poco después de haberse confesado de “trece años, dentón, tuerto y respondón: una joya de adolescente”.

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