martes, 11 de abril de 2023

Fancellíssimo



Hubo un tiempo en el que fui suscriptor de El País. Es más: no llevaba mostrando de forma ostentosa su cabecera, porque eso no va con mi carácter, pero digamos que me sentía orgulloso de comprarlo y llevarlo conmigo, pues lo comparaba con ventaja con cualquier otro.
La lectura diaria del periódico la consideraba entonces tarea obligada. ¿Cómo podría seguir si no en el mundo, sin enterarme de la misa la mitad? -me decía. Aunque alguna semana movida se me acumulaban los ejemplares, cuando decidí ir a la oficina en transporte público, dejando el coche aparcado, la cosa mejoró mucho: al regresar a casa ya tenía las más de las veces ese trabajo prioritario completado, sintiéndome en posesión de las claves del momento. No se trataba únicamente de “las noticias”, sino sobre todo de las crónicas que en diferentes secciones, más o menos marginales, me echaba al gaznate. Constituyeron -qué duda cabe- mi base de conocimiento de muchos campos, de saber mínimamente estar por aquí. Me perfilaron, además, el gusto por esto o por aquello.
Gracias a esa lectura cotidiana, me fui habituando a una serie de firmas, y una de ellas era la de Agustí Fandelli. Hoy he visto, atraído por la portada que le hizo Perico Pastor, en la mesa de novedades de la biblioteca este libro “no venal”, “Fancellisimo”, y, pese a que me había dicho que no iba a sacar ninguno más, porque realmente estoy pasando una época sin tiempo para nada y con muchas cosas pendientes por hacer, esperando turno, pues lo he tomado en préstamo.
Se trata del libro homenaje que editaron en 2018, unos años después de su fallecimiento. Contiene, además de unos cuantos escritos de gente próxima sobre él, una selección de artículos que escribió y publicó a lo largo de su vida. Lo consulto un poco y veo que en ellos hablaba de Stockhausen, de un viaje en golondrina al Fórum, de Alberto Sordi, de Manuel de Solà-Morales, del Motel Empordà o del Scalextric. Lo que decía.

 


 

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