sábado, 1 de julio de 2023

Si. lo hice


“Tierno verano de lujurias y azoteas”. Así se llamaba una película de Jaime Chávarri, cuyo título, que tantas sugerencias emanaba, era quizás lo mejor que tenía. Y las azoteas se han aupado, inesperadamente, a protagonistas de la presentación del último libro de Victoria Bermejo, “Sí, lo hice” (Pepitas de Calabaza, 2023).
Ha sido hoy a las 13,30, en la librería Prole (no sé si por lo numeroso y apegado de su clientela o como diminutivo de proletariado). Iba pensando que Victoria Bermejo siempre hace las cosas a su bola, y luego hasta provoca una moda, pero lo de la hora se ve que ha sido cosa de la librería, que lo ha justificado sobradamente repartiendo un vasito de vermut a todos los asistentes.
Prole dicen que lleva ya cuatro años en la calle Borrell -una pionera en eso de las vías verdes-, y se autoproclama feminista y LGTBIQ+. No he visto que la convocatoria hubiera afectado a sus parroquianos habituales, pero no ha importado, porque ha empezado a llegar, hasta hacer rebosar el pequeño local, la basca de Victoria, imparable.
Antes de que su amiga Sarah Ardite presentara mínimamente el libro y le preguntara nada, Victoria Bermejo, dudosa entre conservar las gafas oscuras o quitárselas, por “haber pecado anoche en una fiesta a base de unos pisco sour” (y ahí, mira por dónde, he aprendido yo algo nuevo), nos ha evocado ya la primera de las azoteas: en una, hace 21 años, conoció a su actual presentadora, en unas circunstancias que me callo para no chafarle el relato que, a base de azoteas, nos debe. Sólo avanzaré que se combinan en él el día de Reyes, la botadura de un barco y el cumplimiento de una decisión transcendental.
“Una historia de valentía”. Así ha resumido Sarah Ardite “Sí, lo hice”. Y, como no se quieren spoilers, poco más ha trascendido sobre la novela, que no será una autobiografía ad hoc, pero que la propia Victoria (que ha estado animando a todo el mundo a escribir su propia autobiografía) ha reconocido está poblada de cosas muy suyas. Habrá que averiguar si un asistente ha tocado hueso cuando le ha dicho que, leyendo sobre sus dos protagonistas, iba viendo sus dos facetas: la Victoria del éxito y la Victoria del fracaso.
Y, como se me hacía tarde y poco antes había oído de sus labios que una de las reglas que seguía a pies juntitas es irse de las fiestas a la francesa, rindiéndole homenaje, he salido raudo. Espero que siguiera el bebercio y se hablara de esa y las otras varias historias de azoteas que se mencionaron después, tomando nota Victoria para reco


Victoria Bermejo, dándole al vino blanco, para olvidar los pisco sour. Véase el atril del libro, acorde con la acción de la portada.



 

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