jueves, 6 de febrero de 2014

Cortázar de la A a la Z (Carles Álvarez)


He llegado a casa diciendo algo que igual no ha sentado bien: “¡He de comprar otro libro!” Puede llamarse inconsciencia, si se tiene en cuenta las pilas de los que tengo por leer y la bajísima velocidad de crucero que consigo en su lectura. Pero se trata de “Cortázar de la A a la Z” (Alfaguara, 2014), que hoy han presentado su editor, Carles Álvarez, y su diseñador (Sergio Kern) en Casa América, y he sacado la conclusión de que es, decididamente, un libro para tener.
Parece tratarse de un cajón de sastre tan profundo como eran “La vuelta al día en ochenta mundos” o “Último Round”, pero con la ventaja del avance de los métodos gráficos actuales. Con entradas que ha ido citando con frases cortazianas muy divertidas Carles Älvarez, como “Hacha Africana” (un adorno regalado por Aurora Bernárdez, con objetivo sospechoso, según Cortázar), “Trompeta” (aún sin contener ningún sonido que hiciera con ella, el texto incluido lo incorpora, tal como hacía Fritz Lang visual el sonido de una trompeta en “El último”) o “Abuela” (junto a la fotografía del abanico chino que la abuela de Cortázar se trajo de su viaje dando la vuelta al mundo).
Pero por lo oído en la sesión, y hasta quizás por encima del placer visual de fotografías en su mayor parte inéditas, su valor añadido principal debe encontrarse, creo, en esos trozos de cartas de Cortázar (y Carles Álvarez reta a encontrar otra correspondencia con la que divertirse uno más) o los múltiples papelitos anotados encontrados en el ya famoso mueble que un día Aurora Bermúdez –presente hoy en la primera fila de la Casa América- ofreciera al ahora editor de tanta cosa cortaziana.
Carles Álvarez, por cierto, se ha declarado partidario de dejar el terreno Cortázar en barbecho por un tiempo. Veremos si realmente lo cumple. A favor de ello, que es difícil que surja algo tan atrayente y divertido como este libro y le haga incumplir su propósito.

 

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