miércoles, 19 de febrero de 2014

Un jardín abandonado por los pájaros (Marcos Ordóñez)

La devolución, agradecida, de una mirada.

Hoy ha sido la presentación en Barcelona de “Un jardín abandonado por los pájaros” (Marcos Ordóñez, El Aleph, Barcelona 2013). Si mantiene el nivel del capítulo ahí leído por su autor –el relato de un día decisivo para sus abuelos y Barcelona durante la guerra civil-, promete ser su mejor libro. En el acto hice unas fotos, que cuelgo y comento por aquí.

Marcos Ordóñez, antes de empezar la presentación.

Mostrando parte del atrezzo del libro -El mechero del Fujiyama- y dejando oír su exótica música.

Es Eugènia Broggi, la editora, sobre fondo borroso, dando una magnífica impresión a través de su sencilla, pero perfecta, introducción del acto.

Xavier Pérez, el crítico de cine, ha hecho la presentación del libro. Ha acabado muy arriba, con una evocación, y dándole un sentido a todo él, geniales: Ha descrito una escena de las primeras páginas, en la que el niño Marcos recibe un regalo de sus abuelos, un proyector de cine. Nervioso, lo pone en marcha. Una pared se ilumina, abriéndose en ella una ventana, por la que empieza a ver cosas. Sus ojos, absortos por las sombras que se aprecian en esa ventana, no ven en ese momento los ojos de sus abuelos, humedecidos viendo la ilusión que ha causado su regalo, constatándola en la cara de su nieto. Xavier Pérez dice que ve el libro como la devolución, agradecida, de esa mirada que en su día Marcos no pudo ver.

Había anotado, y me olvidé de escribir, que en la presentación Xavier Pérez habló de la estructura del libro, en cuatro grandes partes correspondientes a las cuatro estaciones; de Truffaut (Marcos Ordóñez siempre ha querido escribir cosas truffautianas); de Pla (por lo del lenguaje claro, conciso, pero que no deja nada por definir certeramente); y de que, lejos de una posible pesada nostalgia, todo el libro no deja de trasmitir una sensación de alegría por el tiempo recobrado.

Leyendo el capítulo mencionado del libro: "Una noche de marzo, mientras jugamos al parchís, como todos los lunes, mi madre está a punto de mover ficha pero el dedo se alza. 'Tal día como hoy', dice, 'hace cincuenta años, tu abuela vio volar caballos por el cielo' ". Me ha parecido apreciar entonces un ligero tembleque de emoción en la cabellera rubia de delante mío, a la sazón de la madre de Marcos...

Plano de cogote de Marcos Ordóñez, firmando ejemplares de su libro. Pero no es cierto que sea un falso culpable: el libro es de su absoluta responsabilidad. Lo empiezo -¡qué ganas!-esta noche…
 

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