¿Cómo es que no había aparecido antes este libro, que presentó ayer Mercè Tatjer en la Librería Jaimes? Seguramente porque ahora ya empieza a diluirse esa tendencia, tan expandida, a denigrar a las fábricas, que se querían bien lejos si no que desaparecieran directamente, cambiadas por los servicios (y así vamos, a que los barceloneses seamos “los que tienen que servir”: camareros, guías turísticos, acomodadores de visitantes) o, en todo caso, por esas casi invisibles “fábricas limpias”.
La casi desaparición de las fábricas del tejido urbano de la ciudad ha supuesto unos cambios en la fisonomía de la misma, pero sobre todo en la forma de vida de sus habitantes, que podemos llegar a olvidar el por qué de ciertos comportamientos aberrantes y hasta de dónde salió todo. Y el libro de Mercè Tatjer, tan necesario, está ahí, lleno de interesantes ilustraciones de (especialmente) anuncios del primer tercio del s.XX, para –según ella recalcó- nuestros hijos y nietos.

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