Y con este cuarto poema cubro ya el encargo de Reyes. Quizás di con la poesía de Nicanor Parra por el título de su libro, “Antipoemas” y porque, al hojearlo, vi claro que, lejos de la utilización de palabras y expresiones poéticas que tanto me asustaban, con lenguaje llano también se podían escribir cosas… que seguía considerándose poesía. Y esa sí me atraía. Este poema en especial, con esa disposición visual de sus versos finales, tan gráficos, que te hacen sentir la palada de tierra cayéndote encima, me impresionó de lo lindo.
La Fortuna
La fortuna no ama a quien la ama:
Esta pequeña hoja de laurel
Ha llegado con años de retraso.
Cuando yo la quería
Para hacerme querer
Por una dama de labios morados
Me fue negada una y otra vez
Y me la dan ahora que estoy viejo.
Ahora que no me sirve de nada.
Ahora que no me sirve de nada
Me la arrojan al rostro
Casi
como
una
palada
de
tierra…

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