martes, 21 de julio de 2015

Estampado nombres y fecha


Razona Luis Mateo Díez (“Biblioteca Particular. Restos de una Biblioteca”, Eñe 35, otoño 2013) las sensaciones llegadas con el cambio en curso hacia lo digital. Al leer esto he dado un saltito de satisfacción, no sé si como descargo de conciencia, en la butaca:
“Fue también en aquel periodo cuando contraje el hábito de estampar en la primera página de cada libro mi nombre con el de mi mujer y la fecha de recepción del mismo. Y no para certificar una propiedad, sino, en un sentido más cursi, pero también más profundo, para conmemorar la fecha señalada. Evidentemente, yo pertenezco a una generación donde el libro era un objeto reverenciado. No por manía de biblióficlo, sino por aventurar en él la recompensa cifrada en palabras de una satisfacción incomparable con cualquier otra.”
Y, más adelante: “La biblioteca hecha con morosidad y desorden a lo largo de muchos años posee la dimensión física de lo espiritual. De un objeto visible, manejable, casi audible, que huele a tiempo.”

 

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