La sala de la biblioteca donde se exhibían los cuadros, manuscritos y demás objetos, en su mayoría en esas vitrinas.
Este verano, en la Harvard College Library, en Cambridge, una pequeña exposición sobre Henry James que te lo acercaban un poco, aunque fuera en alguna ocasión a costa de alguna pieza algo macabra.
Él de crío, con su padre. Algo se palpaba.
Entrada de su diario del día en que murió su madre.
Primera edición.
Y su mascarilla mortuoria. No sé a qué obedecía esa costumbre de sacársela a cualquier persona notable que fallecía, cuando ya estaba extendida la costumbre de los retratos fotográficos...





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