martes, 12 de enero de 2016

Teo Gómez


Cosas buscadas como lecturas de juventud: Una que me dio fuerte fue la de las cosas surrealistas y derivadas, aunque no sé si, al no enterarme demasiado de lo que leía, me cundieron. Otra, la de escritores latinoamericanos, que huían de un lenguaje que podía llegar a hacerse cansino. Otra fue para mí la ciencia-ficción. Quizás se trataba, analizo ahora, de buscar grietas, de ganas de romper con un panorama (estoy hablando del final del franquismo) de lo más plúmbeo. Buscar otras formas de expresarse, dejar tópicos y grandes palabras (¡nunca he podido –y sigo así- con todo eso!) de lado, frecuentar temas que supusieran un poco de aire respirable, al margen del nauseabundo oficial de por entonces.
Poco tiempo después, dejé de explorar escritores de ciencia-ficción, entre los que había muy buenos, pero –como en todos lados, claro- montañas de mediocres y rematadamente malos.
Ahora Teo ha entrado a participar en “La Charca Literaria”, lo que es una buenísima noticia para él y para los lectores de la publicación on-line, y lo hace con una sección de relatos de ciencia-ficción, su máxima especialidad.
Leyéndolo, he experimentado sensaciones de cuando leía obras del género, pero también me he quedado boquiabierto de cómo, en un relato de sólo una página, mediante la ciencia-ficción, puede darse una tan buena –y por tanto desoladora- impresión de cómo va el mundo actual.
Haced la prueba: Son unos minutos de nada, y está muy bien escrito… Aquí el enlace:

 

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