El éxito (medido al haber ido satisfecho en busca de su lectura cada noche) con las “Cartas a los Jonquières”, de Julio Cortázar, me lleva ahora a probar suerte con la correspondencia entre Albert Camus y René Char (Editorial Alfabeto, 2019). Como inconveniente, haber leído poca cosa de ambos, mientras sí conocía y admiraba bastante de lo que Cortázar había escrito.
- No le costará imaginar qué tipo de casa busco: una propiedad sencilla, pero también amplia (tengo dos criaturas y me gustaría de vez en cuando recibir visitas de mi madre), lo más apartada posible, mejor si está amueblada, con muebles que sean sobre todo cómodos, y con un paisaje alrededor que no se canse uno de mirar.
La respuesta de René Char no se hizo esperar, si bien la casa a donde acabó yendo Camus era en otro sitio que el primero pensado por Char:
- A nueve quilómetros de aquí hay un pueblo llamado Cabrières, que es el único que ‘está verdaderamente en su lugar’, en invierno como en verano está bañado por una luz extraordinaria. Además, es de fácil acceso. Queda enfrente de la gran cordillera de Luberon, en su tramo más largo.
No puedo dejar de comentar la imagen de la cubierta del libro: Quizás debía ser la única fotografía de la que disponían de los dos juntos, pero la verdad es que, mientras que René Char ofrece una pinta de militar británico en las colonias bastante resultón (aunque, como Camus, se mostrara tan enemigo del colonialismo), el pantaloncito que luce Albert Camus me parece de lo más impresentable. Le deja unas pierninas que hace dudar de la veracidad de sus exitosas conquistas sentimentales, y eso que el corte efectuado a la foto en el libro deja fuera caritativamente sus zapatos y calcetines, también bastante inenarrables.

No hay comentarios:
Publicar un comentario