De tanto en tanto, la satisfacción de una buena sensación. Desembarazado ya del trabajo ese de chinos (perdón por la alusión políticamente incorrecta: me salió el calificativo inocente, aunque posiblemente significativo, que era habitual hace un tiempo, antes de que fueran ya casi la primera potencia del mundo) de ordenar las postales de arte y de todo tipo, me he decidido a ponerme a leer esos libros que van acumulándose, en espera de al menos una ojeada y, a la primera de cambio, a la que se vea que no convencen, apartarlos para dejar sitio en casa.
Tenía estos tres de esta colección del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona y resulta que, habiendo leído por ahora uno y medio (son muy cortitos y con fotografías), lejos de desanimarme, inesperadamente me han interesado un montón. Están muy bien escritos, son claros y van directos al grano (no -como yo suelo- dando un proceloso rodeo por la hermosa ciudad de Vic), y los dos que he visto te acercan doblemente, tanto a la historia de la fotografía como a la de Barcelona.
Si todos son de éstas características, me parece una colección envidiable, de un mérito enorme.
Volveré con más detalle sobre ellos. (Amenaza)

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