Cuando salió por aquí la primera edición de este pequeño libro, en mayo del 2008, la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas subprime apenas si nos habían salpicado.
Son tres los capítulos de este “Delirios multitudinarios” (Charles Mackay, Milrazones / pecios):
Tres burbujas con enorme expansión y correspondiente estallido de la historia, de esas que, a toro pasado, te haces cruces preguntándote cómo pudieron arrastrar a tanta gente de toda condición.
Cuando surgió la burbuja inmobiliaria, como cosas de éstas no se estudian más que en escuelas especializadas y los medios de comunicación o están peces o les cuesta un montón dedicarse a lo que no creen “de actualidad”, casi nadie vio que ese demoníaco engranaje era muy parecido al que en el siglo XVII atrapó a medio occidente con los tulipanes, que llegaron a comprarse y venderse como si de auténticas joyas se tratase, o en el siglo XVIII con las acciones de la Compañía del Misisipi o de los Mares del Sur, de las que se emitieron venga papeles que ofrecían su canje por metales preciosos... que a la que las cosas fueron mal dadas, era imposible entregar, porque no se tenían.
Pero apuesto a que todo esto, incluido lo de la crisis financiera del 2008, volverá a olvidarse en un próximo futuro y, a quien quiera poner freno a una nueva locura de esas le tildarán de idiota o aguafiestas.

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