Una presentación y en directo no es algo despreciable, en los tiempos que corren, pero es que, además, hacía tiempo que no iba a ninguna. El reencuentro fue ayer en la librería Jaimes, donde Victoria Combalía presentaba el primer volumen de la nueva vuelta de tuerca que ha dado a su “Amazonas con pincel”, que publicó en 2006 en Destino.
Ahora en un elegante, bellamente editado libro de SD.Ediciones, este volumen consta de artistas (no sólo del pincel, sino también de otros instrumentos, como el cincel o la máquina fotográfica) que ya han fallecido, mientras que está pendiente de salir “en unos meses” otro volumen correspondiente a artistas aún en ejercicio.
Una parte de la intervención de Victoria Combalía fue en el sentido de señalar los cambios -estructurales y de contenido- que presenta esta nueva edición, que además de completar informaciones entonces vertidas, ha suprimido y añadido nombres de protagonistas respecto a la anterior.
Acabando ahora de redondear el prólogo para el segundo volumen, trasmitió ayer la serie de reflexiones que le ha supuesto la revisión a fondo de lo publicado ahora hace quince años.
Una primera podría ser el cambio profundo que supuso esa II Guerra Mundial en la consideración de la mujer, supongo yo que debido al papel activo que adquirieron las mujeres entrando a trabajar en amplias labores productivas, para hacer funcionar una industria cuyos trabajadores habían ido a luchar al frente. Ya nada pudo volver a ser igual...
Antes de eso, varias de las artistas censadas en el libro (en el que se explica tanto su obra como su vida, siguiendo una buena costumbre que también tiene en otros escritos suyos, que los convierte, además de sumamente instructivos, en muy amenos), llegaron hasta a ser apartadas de su actividad internándolas en centros psiquiátricos. Poca broma...
¿Por qué y donde aparecen ahora mujeres artistas que no aparecían antes? -se preguntó la autora, para pasar a continuación a responderse en voz alta: muchas habían quedado difuminadas en grupos artísticos -como el constructivismo- que tuvieron un amplio número de seguidores. Ahora coloca en primer término a alguna de ellas, de gran valía.
También ha habido descubrimientos tardíos. Está claro que ahora se reconocen muchas más, antes ocultadas, en ocasiones, por su pareja.
Ahora sólo queda abrir el libro (que, por cierto, al hacerlo huele muy bien) y empezar a leer sus capítulos. Cada uno viene precedido de una fotografía muy bien escogida de la retratada y se cierra con láminas con ejemplos significativos de su obra.
Editora, autora y librera al empezar el acto.


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