miércoles, 8 de noviembre de 2023

Atlas de fronteras insólitas


Nadie pondrá en duda, espero, que las fronteras son de las cosas más arbitrarias que existen. Pero alguna de ellas resulta, debido a una serie de acontecimientos históricos, totalmente estrambótica.
Un libro como este “Atlas de fronteras insólitas” (Planeta, 2020) debiera tener un orden exquisito y una buena cartografía, que resulte bien clarificadora. Desgraciadamente no es el caso. Su autor, Zoran Nikolić, ya avisa en su introducción que no es ni escritor ni geógrafo, sino un ingeniero informático con una gran afición por los mapas. Por su parte, tanto la edición como la “cartografía” (por llamarla de alguna manera) que aporta es absolutamente infame.
Y es una lástima, pues al menos yo, cuando han acabado los capítulos (o lo que sean) del libro dedicados a los extraños enclaves que han conservado las fronteras actuales de los diferentes Estados, he pasado por encima, sin entrar en ello, todo el berenjenal repetitivo y desordenado de fronteras interiores, inexistentes pero respetadas, cuatrifinios, ciudades fantasmas y demás que, en un totum revolutum, nombra el libro.
Sabe mal, porque las virguerías que suponen las fronteras marítimas actuales de Saint Pierre y Miquelon, el arreglo conseguido en las de la isla de Märket entre Finlandia y Suecia o la misma existencia de la Isla Sentinel del Norte (teóricamente de la India), entre otras, son cosas poco conocidas y que merecerían algo más consistente.
La imagen de una zona cercana al Lluc de la Bullosa (sacada de Descobrir), corresponde al tema uno de los enclaves que menciona el libro y que -por aquello de la proximidad- conocemos más, el de Llivia, villa (y no pueblo, razón por la que no pasó a Francia en la Paz de los Pirineos) enclave español en territorio francés. Pero no sabía que muchos antiguos terrenos de por ahí (entre ellos los rivereños al embalse) que dirías plenamente franceses pertenecen también a Llivia.




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comimos y bebimos (Ignacio Peyró)

Dado lo que se ve, se oye y se lee en las noticias, constatada la impotencia para cambiar el rumbo emprendido, sólo queda refugiarse en cier...