Me sorprendí de lo lleno que estaba ayer el espacio habilitado veinte minutos antes. Desde luego, como se indicó, debía haber mucho coleccionista, pero luego, al saber que el acto iba a ser presentado por Josep Cuní, me entraron sospechas de que alguno también debía haber ido por él, que no deja de ser figura mediática.
Se trataba de la presentación en La Central de la calle Mallorca de un nuevo libro de Artur Ramon, “Aún aprendo. Quince episodios sobre dibujo” (Editorial Elba, 2023). Josep Cuní se había preparado la cosa como si fuera uno de sus programas de radio o televisión, con un inicio y un final coherentes y rimados (“no mirar, sino observar; no oír, sino escuchar; …) y, demostrando haber leído el libro, del que dijo contiene, por vez primera en los del autor, ciertos datos personales.
Uno de estos datos biográficos personales está relacionado con la cubierta del libro. El dibujo de Leonardo da Vinci seleccionado (en vez del quizás más esperable de Goya), explicó Artur Ramon, presidía también la portada de un voluminoso libro de Skira que le regaló su padre cuando él era un crío de trece años, causándole una impresión de la que aún no se ha repuesto: luego vino a decir que posiblemente era el que consideraba mejor dibujo de todos los existentes.
Se inició la entrevista -pues de una entrevista se trataba- elogiando lo que el dibujo tiene de primera voz, de esbozo, de acto generalmente más personal e íntimo que una pintura, pero de hecho, ahora que lo pienso, tampoco se ahondó demasiado en sus características, tipos y demás, pasándose a otro tipo de asuntos relativos a todo hecho artístico, al mundo cultural actual y hasta a la expresión de disgusto ante el giro que van tomando muchas cosas del mundo contemporáneo.
Incitado por Cuní, Ramon criticó con dureza el proceso de banalización y desmaterialización de nuestra cultura, que prescinde de los discos, los libros y las obras de arte, cuya posesión había sido siempre un objetivo de lo más preciado.
También efectuó, algo desengañado, un panegírico del coleccionismo, cosas ambas, como otras que también comentó o por las que se vio dolido, con las que puedo coincidir yo también, pero que no dejan de ser esperables, todo sea dicho, en quien regenta una galería de arte.


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