No me interesa lo más mínimo la vida de Julio Iglesias, aunque sin quererlo sé bastantes cosas de él, como eso de que fue portero del Real Madrid, que se le fastidió algo, tuvo que dejarlo y se puso a cantar que la vida seguía igual, hasta hacerlo en una película y todo; que se fue a vivir a una casa hortera en Miami, que ahí siguió cantando y vendiendo discos a toneladas por todo el mundo, haciendo versiones hasta de cosas de Gardel, lo que le valió el calificativo, por parte de Maruja Torres, de tanguicida; que fue uno de los maridos de Isabel Preysler, que tiene un hijo que se llama igual y me parece que también canta o algo por el estilo y, por último, que tuvo un padre muy duradero que no sé qué hacía con los dineros. Todo de rebote, pescado involuntariamente por la tele, algún jirón de conversación oída, cosas así.
Bueno: pues pese a que no me interesa todo eso para nada, he decidido en un próximo futuro leer el libro que Asteroide ha sacado en su editorial, y que parece está dando que hablar. Y lo he decidido porque estoy empezando la lectura de “Ya sentarás cabeza” (Libros del Asteroide, 2020) y he comprobado que su autor, Ignacio Peyró, es de esa gente que se detecta a la primera de cambio que tienen mano para la escritura, y te hace pasar fácilmente y encima con la sonrisa entre los labios, aún aguzando el entrecejo, por cualquier trama.
El subtítulo del libro es “Cuando fuimos periodistas (2006-2011)”, y corresponde a una selección hecha por él mismo de entre sus cuadernos de escritor “para ir afinando su escritura” del periodo marcado, una selección efectuada por él mismo.
Son por lo que llevo leído escritos, pensamientos que se le cruzan, cortos o más largos, pero siempre elaborados y con agudeza. Pongo aquí un trozo de uno de ellos que no es, precisamente, la alegría de la huerta, pero es lo que hay. En él ha efectuado una repartición de la vida humana por fases, y que redondea así:
“Como siempre, la vida es más conservadora que nosotros y todo se resuelve en un ir y venir de bodas y de entierros mientras pasan los años y los desengaños y la melancolía se mezcla con la sabiduría en coincidencia cordial. Así hasta que, con suerte, uno se muere cuando morirse casi empieza a apetecer”
Está en una de sus anotaciones de 2007. Consultando su biografía, nació en 1980, con lo que tenía entonces 27 añitos. Sí y a tenía en esa edad conciencia para escribir eso, que tendrá en la cabeza cuando alcance edades de jubilación…

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