martes, 24 de marzo de 2026

Me acuerdo (Elías Moro)


Siento un gran predicamento por los “Me acuerdo” al estilo de los “Je me souviens” de Georges Peret y, a la que sé de la aparición de un libro de esa cuerda con cara y ojos, hago por hacerme con él.
El de Perec no me pareció de lo mejor suyo, ni desde luego a la altura de su fama, pero me desarrolló el gusto por la idea. Fui a buscar el “I remember” de Joe Brainard, del que el mismo Perec señalaba como origen del suyo, pero, por falta de intereses comunes con el escritor -cuestión básica y más que esencial-, no disfruté nada con su lectura. Siempre explico que el que más evocador me resulta es el “Je me souviens du cinema” de Gérard Lenne, por cómo aborda sus recuerdos de algo tan intangible como el acercamiento a ciertos aspectos de la visión de las películas y de los viejos cines que tanta huella dejan.
Me había apuntado por conocer otro libro más de esta línea, “Me acuerdo”, de Elías Moro (Calambur, 2009) y lo he leído estos días de poco tiempo para la lectura: su estructura, de frases cortas independientes, lo permite perfectamente.
Tras unas primeras páginas ilusionantes, que me hacían pensar que lo acabaría situando como uno de los de este palo con los que más me compenetraba, a continuación me ha caido todo lo contrario: si bien encontraba cierta afinidad con el tema suscitado por el escritor, no me resultaba nada adecuado ni la forma de decirlo ni los añadidos burlescos, buscando complicidad, que adoptaba. Por el final, por suerte, volví a sontonizr con alguno de sus pensamientos, siempre los más sencillos y menos corrosivos.
Transcribo, en cualquier caso, alguno de los “recuerdos” que más me han llegado, dividiéndolos en tres tipos:
1/ Recuerdos infantiles, fácilmente sintonizables por gente de su misma generación:
-Me acuerdo de los colores en los mapas del colegio: los ríuos, azules; los bosques, verdes; marrones las cordilleras.
-Me acuerdo de la primera vez que me puse corbata. Me sentí como si me ahorcasen un poquito.
-Me acuerdo de las meriendas a base de pan. aceite y azúcar.
2/ Recuerdos de aspectos concretos sacados de noticias o de películas muy seguidos en la época:
-Me acuerdo de la orquesta del Titanic, la noche del desastre, tocando su última pieza como si no ocurriese nada.
-Me acuerdo de que Abebe Bikila ganó la maratón de Roma en los juegos del 64 corriendo descalzo.
-Me acuerdo del loco de Amarcord gritando en lo alto del árbol: “Voglio una donna, voglio una donna”. Y de la monja enana del manicomio que consiguió -con dos palabras, como quien dice- bajarlo de ahí.
y 3/ (Mucho más difícil de coordinar, pues si no existe la conexión y se entienden como rebuscados cara a la audiencia, muchos de éstos caen en un abismo inalcanzable). Elaboraciones más o menos poéticas.
-Me acuerdo de que las golondrinas, cuando se posan en los cables de la luz, parecen notas en un pentagrama.
-Me acuerdo del rastro translúcido de los caracoles sobre las piedras al sol. y de la filosófica lentitud de su efímeras existencia.
-Me acuerdo se los arco iris que, después de la lluvia, se formaban en el asfalto sobre las manchas de aceite y gasdolina.
He buscado por internet alguna de las imágenes evocadas en los ejemplos entresacados, aunque así pierdan mucho de su fuerza.




 

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