La directora del Museo, Pilar Vélez presentando el acto y la mesa.
"Barcelona, Ciutat Simbólica". Miquel de Moragas presentaba hoy su libro (Ajuntament de Barcelona, 2016) en el Museo del Diseño, en una Plaza de las Glorias en plena transformación aún no se sabe muy bien hacia dónde. Bajabas por dos largos tramos de escalera mecánica (como si la experiencia del CCCB no hubiera sido suficiente, pero bueno: eso es otro tema) y te encontrabas en la sala en la que iba a iniciase un acto rebosante de gente de la UAB (en la mesa el autor y otros dos participantes eran de esa Universidad) y, por otra parte, mucha familia y amigos.
Antes se había de superar el fenomenal atasco de la salida de Barcelona o -para los que acudieran en autobús, como un servidor- la nefasta experiencia de ese nuevo autobús urbano que tiene la carrocería exterior, para confundir, como de moderno tranvía, que a lo del atasco ha sumado esa magnífica idea de diseño interior, reduciendo las áreas para cochecitos y comunes, y permitiendo que la gente entre y salga por las puertas que se le antoje, una delicia en un caso como el de hoy de congestión. Quizás la Directora de Comunicación del Ayuntamiento, Águeda Bañón, se haya visto atrapada en algo de esto, y así se justifique el retraso en arrancar el acto, esperándola. Para compensar se ha de reconocer que ha sido muy breve, sólo congratulándose por el cambio de título de "Barcelona. Ciudad y Comunicación" por el actual, hablando de Ciudad Simbólica.
Pilar Vélez, directora del museo que acogía el acto, ha agradecido a la familia Moragas Spa la donación de piezas de su padre, Antoni de Moragas i Gallisà, al Museu del Disseny hará cosa de un año, explicando que todo el edificio está lleno de sus lámparas.
A mi me ha gustado la intervención de Oriol Nel.lo , aunque ya le había oído alguna de sus citas y comentarios. No es decir mucho, porque siempre me resulta claro, acertado y punzante en este tipo de cosas. Apartándose de lo que ha señalado como un campo que desconocía, se ha centrado en lo del carácter simbólico de la ciudad. En una intervención llena de citas y hasta recitados, como gusta hacer, pero sin ponerse en plan insoportable erudito, ha empezado a trasmitir las reflexiones que, según ha dicho, le ha producido la lectura del libro.
Ha empezado Nel.lo explicando que Barcelona siempre ha sido el símbolo de la ciudad para toda Cataluña. Que también ha sido el símbolo de la posibilidad de transformarla.
Y por último que los protagonistas de esta transformación muchas veces han quedado invisibles.
A continuación ha diferenciado dos visiones contrapuestas de la ciudad a través de la historia: Por un lado la optimista, orgullosa de la potencia de la ciudad (que había de provocar la Cataluña Ciudad -Alomar-), con un punto de inflexión en la Semana Trágica que se ve perfectamente en la misma Oda a Barcelona de Maragall. Por otro lado una rama pesimista, que ve a Barcelona como centro de la decadencia catalana (Vandellós)
Se ha paseado un poco por Barcelona como símbolo de que se puede transformar la ciudad, de que la ciudad podía ser conquistada (La Rosa de Fuego, las huelgas de la Canadiense, Engels diciendo aquello -dos años después de la Comuna de París- de que ninguna ciudad como Barcelona sabía de barricadas). Y ha repetido su respuesta a estudiosos extranjeros que le preguntaban cómo una ciudad tan bien diseñada y organizada había tenido sin embargo tanto episodio revolucionario, tanto movimiento social: "La ciudad es la que es porque ha habido los movimientos."
Por último, ha reafirmado eso de que muchos transformadores han permanecido invisibles. Porque los humildes -ha cerrado- son los que, en el fondo, han construido la ciudad.
Joan Manuel Tresserras, el que fue conseller de Cultura durante el tripartito, y que también proviene del campo de la comunicación, ha ido directo al grano en algo en lo que todos nos sentimos solidarios: que lo importante es que se venda el libro y que se traduzca a las principales lenguas de los turistas que nos visitan, porque por ahora sólo está en catalán, si bien la traducción al castellano está en marcha.
Miquel de Moragas, por último, ha trasmitido el planteamiento del libro: No quería un libro de regalo, sino un libro que ofreciera una serie de elementos que dejaran entender la ciudad. Libro muy bien editado (hasta un pelín demasiado, me ha dado la impresión, lo que quizás sea lo que haya llevado hasta ese precio de 30 euros), se ha mostrado sorprendido de que en él resulte bien hasta una foto suya, de móvil. Ha explicado que se lo planteó como hacer una tesis doctoral, y ha provocado la risa de todos cuando ha explicado que viendo entre el público tanta familia y amigos se veía, naturalmente, defendiendo la tesis ante un tribunal académico.
Ha hablado de su contenido un poco, y ha revelado que él no veía la historia reciente de Barcelona como desarrollada a golpes de grandes acontecimientos (Exposiciones Universales, Olimpiadas, Fórum), sino como un continuum. Una cadena simbólica, en la que el 1992 ya había empezado a gestarse en el 1888.
En el libro (como me lo he mercado, tarde o temprano ya hablaré de las cosas de él que me resulten más atractivas) ha colocado una síntesis de lo que se ha escrito sobre el tema previamente, para centrarse luego en "la ciudad comunicante", hablando tanto del color de sus taxis o autobuses como de las baldosas de sus aceras, para acabar hablando también de cómo las novelas, películas o canciones (ha encontrado 150 de éstas últimas, algo lejos de las 3500 censadas en París) ven la ciudad.
Cuando me acercaba a la plaza de las Glorias iba pensando en los penosos símbolos de muchas cosas que nos trasmite Barcelona en estos últimos tiempos, y una vez en la presentación veía que todos los ponentes eran claramente de la tradición optimista sobre la ciudad, y me iba mosqueando un poco, la verdad. Por suerte, Moragas ha comentado que en el libro hay también muchas alertas sobre la masificación turística, o la pérdida del espacio público actual, haciendo lo que ha llamado un "Elogio de la calle". Ha acabado recordando a Benjamin, que hablaba de que la memoria individual y colectiva eran inseparables, perdiéndose una si se pierde la otra, y ha hecho, en este sentido, un llamamiento a defender una con el convencimiento de apoyar a la otra.
Oriol Nel.lo ante la mirada aprobatoria del autor y la directora de Comunicaciones del Ayuntamiento.
Miquel de Moragas centrando su intervención.
Este señor, amigo personal del autor, se ha ganado unas risas y luego aplausos cuando le ha dicho a Miquel de Moragas que ya no tenía edad para nada.






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