Me enteré de que iba a aparecer el viernes gracias a una buena amiga, y me esperaba en casa a mi regreso gracias a los buenos oficios de mi hija. Es el periódico semanal “Ahora”. He devorado su primer número con fruición, y espero que no sea porque me venía de perillas para ponerme al día después de un tiempo fuera.
Tiene un inusual formato sábana, tiene versión on-line y unas cuantas cosas suyas (la sección “Escáner”, de estadísticas, de Covadonga Fernández; un artículo de Francesc Arroyo sobre las perversiones del lenguaje en el “proceso” independentista; una semblanza de Mihály Dés sobre el peligroso Orbán húngaro; un artículo de Judith Anders sobre el fenómeno Corbyn en Gran Bretaña; un análisis macroecónomico de Juan Ignacio Crespo sobre China y un artículo de Carlos Sebastián aclarando el porqué la indignación de los usuarios de autopistas catalanes es lógica, pero está mal dirigida) me han interesado mucho. Quizás no tanto la parte sobre ciencia y cultura, de la que quizás esperaba más, pero puede ser una impresión pasajera.
Para cubrir la receta de Umberto Eco sobre lo que podía hacer un periódico para tener hoy éxito (ver enlace a la entrevista en el primer comentario) sólo le falta hacer crítica seria de internet. Cobran tres euros por el número impreso y he visto en él sólo tres anuncios a toda página, de tres bancos (pese a que en un artículo he visto que acusaban a uno de ellos). Espero que les vaya bien, y lo hagan de lectura obligada.

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