sábado, 15 de agosto de 2020

Julio Camba


Después de Josep María de Sagarra, Julio Camba. Lo explica Josep Pla también en un “Retrats de passaport” de 1965. Escribe lo que le explicó sobre sus inicios en el periodismo.
Se ve que trabajó en un diario muy incisivo, que llevaba el nombre de “El radical”. Como todos los de su estilo, nunca pagaba a sus colaboradores, a los que iba aplazándoles, con promesas, el momento de hacerlo. Camba, viendo sus zapatos en las últimas, se armó de valor y entró en el despacho del director. Lo encontró tumbado en un sofá, vestido con smoking y relucientes zapatos de charol, porque llegaba de un acto que lo requería. Camba le enseñó sus zapatos, diciendo que no podía resistir más, y el director, sacándose los impecables suyos de charol, se los entregó, diciéndole:
- ¡Tenga! No puedo hacer nada más. Crea que lo siento.
Y Pla dice que Julio Camba le contó que se fue de allí con esos relucientes zapatos puestos, más contento que unas Pascuas, pero al cabo de un tiempo, visto que no había nada que hacer en periódicos de su cuerda ideológica, se colocó en los grandes diarios “bienpensantes” de entonces. Y que acabó reconociendo que (traduzco):
“Quizás la riqueza ideológica bajó un poco, pero la cantidad de bistecs a los que tuve acceso fue discreta y apreciable”.

 

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